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Lo que nos revelan las evaluaciones del PMA sobre la acción humanitaria, la resiliencia y la transformación del sistema

Publicado el 02/09/2026 by João Lima
WFP
WFP/Michael Tewelde

En la sesión anual de 2026 de la Junta Ejecutiva del PMA, la Oficina de Evaluación del PMA presentó diversos productos de evaluación que, en conjunto, ofrecen una perspectiva única sobre las oportunidades y los retos a los que se enfrentan hoy en día los actores humanitarios y de desarrollo. Las conclusiones, que abarcan evaluaciones estratégicas, a nivel nacional, de emergencia y de síntesis, ponen de relieve tanto los ámbitos en los que el PMA sigue demostrando un sólido desempeño como aquellos que requieren una atención renovada, a medida que el entorno operativo mundial se vuelve cada vez más complejo.

Tres años de datos: conclusiones sistémicas

El Informe Anual de Evaluación de 2025 sintetizó los datos de 25 evaluaciones centralizadas realizadas durante el año, incluidas evaluaciones estratégicas y de políticas, evaluaciones de planes estratégicos nacionales, evaluaciones corporativas de emergencias y trabajos de síntesis. El informe de este año marca el tercer año consecutivo en el que el PMA ha analizado sistemáticamente las conclusiones de alto nivel que surgen de sus evaluaciones centralizadas. Esa perspectiva longitudinal permite distinguir entre los retos organizativos persistentes y las nuevas tendencias que se desprenden de los datos recientes.

Una conclusión constante desde 2023 es el reconocido liderazgo mundial del PMA en la respuesta a emergencias. En contextos diversos, las evaluaciones siguen confirmando el papel fundamental de la organización a la hora de proporcionar asistencia vital a gran escala y coordinar respuestas colectivas durante las crisis. Al mismo tiempo, las evaluaciones siguen señalando que la ventaja comparativa del PMA se comprende con menos claridad en algunas áreas centradas en el desarrollo, especialmente en lo que se refiere al fomento de la resiliencia y al fortalecimiento de los sistemas a largo plazo.

Un nuevo énfasis notable que surge de las evaluaciones de 2025 es la creciente importancia de facilitar respuestas de emergencia lideradas a nivel nacional. Los datos apuntan no solo al papel operativo del PMA en la prestación de ayuda, sino, cada vez más, a sus contribuciones a la preparación para emergencias, al fortalecimiento de las capacidades nacionales y a los sistemas de apoyo que permiten a los gobiernos responder de manera más eficaz a futuras crisis. Varias evaluaciones también pusieron de relieve la tensión entre las ambiciones de localización y las realidades operativas a las que se enfrentan en entornos con fuertes limitaciones.

Decisiones difíciles en una era de limitaciones

Numerosas conclusiones demuestran un progreso gradual, aunque alentador, en ámbitos transversales que desde hace tiempo son prioritarios para el PMA y sus socios, como la protección y la rendición de cuentas ante las poblaciones afectadas, la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, la integración de la nutrición y la sostenibilidad medioambiental. Las evaluaciones constataron enfoques más integrales en materia de protección y rendición de cuentas ante las poblaciones afectadas, una mayor participación de los grupos vulnerables y esfuerzos más decididos por integrar la programación entre sectores. No obstante, la ejecución sigue siendo desigual, y las evaluaciones continúan identificando compartimentos estancos en la organización y brechas entre las ambiciones políticas y la práctica operativa.

Los datos sintetizados en el Informe Anual de Evaluación reflejan también las difíciles decisiones a las que se enfrentan los actores humanitarios en todo el mundo. Si bien las evaluaciones subrayan la importancia que sigue teniendo la asistencia del PMA a la hora de ayudar a millones de personas a acceder a apoyo alimentario y nutricional, también revelan el creciente desafío que supone la selección de los beneficiarios y el establecimiento de prioridades en contextos en los que los recursos son insuficientes para satisfacer unas necesidades cada vez mayores. Las evaluaciones pusieron de relieve no solo cuestiones técnicas sobre la selección de los beneficiarios, sino también los dilemas éticos asociados a la decisión de quién recibe la asistencia cuando la escasez de fondos exige difíciles concesiones.

Las evaluaciones también llaman la atención sobre un reto cada vez mayor al que se enfrentan las organizaciones humanitarias: mantener una acción humanitaria basada en principios en entornos operativos cada vez más complejos. Los datos ponen de relieve las difíciles decisiones a las que se enfrentan los equipos sobre el terreno y señalan la necesidad de una orientación y un apoyo institucionales más sólidos que ayuden a afrontar estas situaciones sin perder de vista a las poblaciones afectadas.

La evaluación de la respuesta institucional de emergencia del PMA ante la crisis regional de Sudán puso de relieve las inmensas exigencias operativas asociadas a una de las emergencias humanitarias más grandes y complejas del mundo. La evaluación ofrece importantes lecciones sobre cómo las organizaciones pueden responder a gran escala al tiempo que se adaptan a contextos en rápida evolución y a graves limitaciones de acceso.

En los programas de resiliencia y medios de vida, las evaluaciones señalaron resultados positivos en las iniciativas de creación de activos, el apoyo a los medios de vida y la gestión de las intervenciones contra la malnutrición aguda. Sin embargo, los datos sugieren que sigue siendo difícil traducir estos logros en una resiliencia sostenida y en cadenas de valor más sólidas, a menudo porque las intervenciones son demasiado a corto plazo o no tienen la escala suficiente.

Alianzas, localización y traspaso de responsabilidades

Las alianzas siguen siendo una piedra angular de la labor del PMA. Las evaluaciones constataron una sólida colaboración con los gobiernos y los socios de las Naciones Unidas, al tiempo que identificaron oportunidades para profundizar la participación a nivel subnacional y aprovechar en mayor medida las alianzas con instituciones financieras internacionales, organizaciones especializadas y actores del sector privado. Al mismo tiempo, las evaluaciones pusieron de relieve casos en los que los socios colaboradores asumieron riesgos operativos sustanciales sin que existiera suficiente claridad en cuanto a los acuerdos de reparto de riesgos.

La evaluación estratégica del apoyo del PMA a la protección social (2019-2025) ofreció una perspectiva complementaria al examinar cómo pueden vincularse los objetivos humanitarios y de desarrollo a través de sistemas de titularidad nacional. Sus conclusiones contribuyen a los debates en curso sobre cómo la protección social puede apoyar la resiliencia, la preparación y las vías sostenibles para salir de la vulnerabilidad.

Por otra parte, la síntesis de la evaluación sobre la participación del PMA en la coordinación humanitaria de las Naciones Unidas examinó cómo los mecanismos de coordinación influyen en los resultados humanitarios colectivos. La síntesis destacó la importancia de contar con alianzas sólidas, funciones claramente definidas y una colaboración eficaz en todo el sistema humanitario —cuestiones que también surgieron repetidamente en las conclusiones del Informe Anual de Evaluación.

Otro tema recurrente en la base empírica de 2025 es el traspaso y la transición de los programas. Si bien muchas evaluaciones observaron esfuerzos por promover la sostenibilidad y la apropiación nacional, hicieron hincapié de manera sistemática en la necesidad de estrategias de transición más sólidas, hipótesis de planificación más realistas y un mejor uso de los datos para evaluar la rentabilidad y la preparación para el traspaso. Estas conclusiones apuntan a un cambio más amplio en el enfoque de la evaluación hacia cuestiones relacionadas con la sostenibilidad institucional a largo plazo y la planificación de la salida.

Perspectivas complementarias de las evaluaciones del PMA

En conjunto, estas evaluaciones subrayan un mensaje común: la eficacia depende cada vez más no solo de la prestación de asistencia, sino también del fortalecimiento de las capacidades nacionales, el fomento de respuestas dirigidas a nivel local, el establecimiento de alianzas significativas y la planificación de transiciones sostenibles. Tanto en la acción humanitaria como en la protección social y la coordinación, los datos de las evaluaciones apuntan al mismo reto: cómo lograr resultados inmediatos y, al mismo tiempo, sentar las bases para una resiliencia a largo plazo y un desarrollo impulsado a nivel nacional.

Si te interesa saber más sobre la última evaluación del PMA, puedes consultarla a través de los enlaces que figuran a continuación: