Bienvenidos a esta sesión de preguntas y respuestas de EvalforEarth, un espacio para el diálogo, las ideas y el aprendizaje compartido en la comunidad de práctica de EvalforEarth, centrada en la evaluación de la seguridad alimentaria, la agricultura, el medio ambiente y el desarrollo rural.
Nuestra invitada de hoy es Sibongile Sithole, galardonada con el primer Premio al Colaborador Destacado del Año 2025 de EvalforEarth. Experta en evaluación, su trabajo se centra en el desarrollo económico y social en particular en los medios de vida de los jóvenes, los sistemas educativos y la equidad en la práctica de la evaluación en África meridional.
Sibongile ha contribuido activamente a EvalforEarth colaborando en seminarios web, redactando artículos para el blog y participando en las discusiones de la comunidad. Todo ello la ha convertido en un miembro muy valorado.
En esta conversación, reflexiona sobre lo que la evaluación suele pasar por alto, las razones por las cuales el contexto no puede tratarse como una variable y qué se necesita para que las evidencias importen realmente en la práctica.
Sibongile, ¡enhorabuena una vez más por recibir el primer Premio al Colaborador Destacado del Año de EvalforEarth!
¿Cómo te sentiste cuando te enteraste de tu nominación? ¿Y cuando posteriormente fuiste la elegida?
Sibongile: Muchas gracias. Cuando me informaron de la nominación, he de reconocer que me emocioné. No me lo esperaba. Y ser la elegida para el Premio al Colaborador Destacado del Año era algo que nunca había imaginado para 2025. Nunca he abordado mi trabajo con la expectativa de obtener algún tipo de reconocimiento, por lo que recibir este galardón es una lección de humildad y, al mismo tiempo, un gran estímulo. Me recuerda que el trabajo importa, incluso cuando la mayor parte de este se lleva a cabo de forma discreta, sin apenas visibilidad.
¿Puedes contarnos tu trayectoria profesional y qué te inspiró para dedicarte a la evaluación?
Sibongile: Soy licenciada en Economía y tengo un máster en Finanzas. Mi objetivo inicial era desarrollar una carrera como economista o en el ámbito de las finanzas. Ese era el camino que había imaginado para mí, pero la realidad del entorno al que me incorporé me empujó en una dirección diferente.
Graduarme en un contexto con una tasa elevada de desempleo significaba que debía tener una mentalidad abierta. Solía enviar solicitudes de forma generalizada, sin ser demasiado exigente o selectiva con el puesto ofertado. Y así fue como encontré la oportunidad de unirme a una organización no gubernamental (ONG) de reciente creación como responsable de seguimiento y evaluación. Esto supuso el comienzo de mi trayectoria en este ámbito.
En ese puesto, me centré principalmente en la recopilación y el análisis de datos. Aunque trabajaba con ellos, aún no influía en cómo se interpretaban o comunicaban. Sin embargo, hubo un punto de inflexión crucial cuando fui seleccionada para participar en el Programa de Evaluadores Emergentes de la Asociación Sudafricana de Seguimiento y Evaluación (SAMEA, por sus siglas en inglés). Como parte del programa, se animaba a los evaluadores experimentados a incluir a evaluadores emergentes en evaluaciones rápidas. Y ahí fue donde se produjo el cambio.
Mi primera evaluación se centró en un programa extraescolar en un township —un barrio marginal de mayoría negra creado en la época del apartheid— de Johannesburgo. Fue una experiencia determinante para mí. Me involucré completamente en todos los aspectos del proceso: desde la realización de entrevistas a informadores clave y grupos de discusión, hasta la contribución a la redacción del informe y la ayuda en el desarrollo de la teoría del cambio. Lo disfruté muchísimo. Desde entonces, he contribuido a más de 20 evaluaciones, acumulando experiencia continuamente y profundizando mi compromiso con un trabajo que impulse el aprendizaje, la rendición de cuentas y efectos significativos.
Lo que me atrae de este trabajo no es el informe final, sino todo lo que ocurre antes de llegar a este. Las conversaciones, las tiranteces y los momentos en los que las hipótesis comienzan a cambiar cuando interactúas directamente con las personas. Es ahí donde la evaluación cobra sentido y tiene la capacidad de influir en las decisiones más allá del propio informe.
En EvalforEarth, has colaborado en seminarios web, has escrito artículos para el blog y has participado en las discusiones.
¿Qué hace que una comunidad de práctica como EvalforEarth sea valiosa para los evaluadores de todo el mundo?
Sibongile: Si echamos la vista atrás a la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), creo que fue una llamada de atención importante para muchos de nosotros. Si bien la interacción humana continúa siendo increíblemente importante, también nos demostró que, cuando no es posible interactuar de forma presencial, los espacios virtuales pueden ser igual de poderosos y significativos. En muchos sentidos, redefinió la forma en que nos conectamos, aprendemos y colaboramos más allá de las fronteras.
Creo que plataformas como EvalforEarth encarnan realmente ese cambio. Crean un espacio en el que evaluadores de todo el mundo pueden reunirse para debatir sobre temas críticos, en particular aquellos en la confluencia entre evaluación, sostenibilidad y cambio medioambiental. No se trata de un mero intercambio de conocimientos. Consiste en poner a prueba ideas en diferentes contextos y comprender qué es lo que funciona.
Uno de los aspectos que realmente valoro es la accesibilidad. Los seminarios web, los talleres y las discusiones son gratuitos, evitando así un obstáculo económico real para muchos profesionales, especialmente en entornos con pocos recursos. Ofrece oportunidades para aprender y crecer de formas de otro modo imposibles.
Lo que más me llama la atención es la oportunidad de contribuir. Compartir mis artículos en el blog de la plataforma me ha proporcionado un espacio para reflexionar sobre mi trabajo y dar a conocer mis ideas.
También ha propiciado conversaciones con personas con las que de otro modo no habría conectado, muchas de las cuales se enfrentan a cuestiones similares en contextos muy diferentes. Ese intercambio es lo que hace que EvalforEarth sea valioso. No se trata solo de acceder al aprendizaje, sino de formar parte de un espacio en el que las ideas se ponen a prueba, se cuestionan y se llevan más allá.
También has escrito sobre la descolonización de la práctica de la evaluación en el sur global. ¿Por qué es importante este debate hoy en día, y cómo pueden los evaluadores garantizar que su trabajo sea inclusivo y esté basado en el contexto?
Sibongile: He tenido la oportunidad de ser coautora de varios artículos en publicaciones y el debate sobre la descolonización de la evaluación especialmente en el Sur Global me parece oportuno y necesario. En esencia, aboga por abordar una realidad que solemos pasar por alto. Y es que creemos que numerosos enfoques de evaluación se pueden aplicar de manera universal, aunque en la práctica no sea así. El contexto lo determina todo: desde cómo se viven los programas hasta cómo se interpretan los resultados.
Para los evaluadores del sur global, esto significa ir más allá de marcos importados que no reflejan plenamente las realidades locales. No se trata solo de adaptarlos, sino de cuestionar sus hipótesis subyacentes en ocasiones. En algunos casos, esto también implica desarrollar enfoques basados en los contextos locales y las experiencias vividas. Las Directrices sobre equidad transformadora y salud del clima y los ecosistemas del Departamento de Planificación, Seguimiento y Evaluación de Sudáfrica son un ejemplo útil. No pretenden sustituir marcos ampliamente utilizados, como los criterios del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), sino ampliarlos al incorporar dimensiones como la equidad, la inclusión y la sostenibilidad, especialmente relevantes en nuestro contexto.
En otro trabajo, analizamos las cuestiones de género desde una perspectiva del sur global. Quedó claro es que las experiencias de género no son universales. Están determinadas por el contexto, la cultura y los sistemas de poder. Incluye cómo influyen las dinámicas de poder y la interseccionalidad en la forma en que se experimentan y abordan las desigualdades. También significa ser conscientes de qué perspectivas se priorizan y qué voces pueden estar ausentes.
En última instancia, la descolonización de la evaluación va más allá de los marcos y las herramientas. Se manifiesta en cómo abordamos el trabajo, las preguntas que planteamos y la forma en que interactuamos con las personas con las que trabajamos. Significa tomar en serio los conocimientos locales, trabajar más estrechamente con las comunidades y asegurarnos de que los resultados reflejen lo que la gente realmente afronta sobre el terreno. Al hacerlo, no solo conseguimos que nuestra labor sea más inclusiva y esté más basada en el contexto, sino que también adquiere más relevancia y su utilidad probablemente sea mayor.
¿Qué consejo darías a los evaluadores jóvenes y emergentes que acaban de iniciar su andadura en el ámbito de la evaluación?
Sibongile: En mi lengua materna, decimos “Kudzidza hakuperi”. O, lo que es lo mismo, “el aprendizaje nunca termina”. La evaluación no se detiene y para seguir siendo relevante es necesario un esfuerzo constante para seguir aprendiendo a medida que el entorno cambia.
Trabajamos en un contexto: la Cuarta Revolución Industrial, en la que la tecnología está redefiniendo cómo se generan y utilizan las evidencias. En este momento hay un gran interés en la inteligencia artificial (IA) y los evaluadores emergentes deben comprender cómo pueden estas herramientas apoyar su trabajo, ya sea en el análisis, la síntesis o la gestión de la información. El objetivo no es sustituir las habilidades básicas de evaluación, sino utilizar estas herramientas de manera que las refuercen.
Más allá de las habilidades técnicas, formar parte de redes profesionales como las organizaciones voluntarias para la evaluación profesional y las comunidades de práctica como EvalforEarth supone una diferencia real. Estos espacios te permiten conocer cómo trabajan otros profesionales en diferentes contextos. Y eso te ayuda a ver tu propio trabajo de otra manera. Con el tiempo, esos intercambios pueden moldear tu forma de pensar y abrir oportunidades para colaborar de maneras más prácticas.
También se trata de dar visibilidad a tu labor. Compartir tus ideas y participar en discusiones te ayuda a reflexionar con mayor claridad y a comprender cuál es tu posición. Sean cuales sean los recursos u oportunidades a los que tengas acceso, sácales el máximo partido. En última instancia, es un proceso que conforma tu manera de abordar el trabajo y te ayuda a desarrollar tu propia forma de pensar en este mundo.
¿Cómo ve la evolución del papel de los evaluadores en la era de la IA y las tecnologías emergentes, especialmente en el apoyo a la toma de decisiones en ámbitos como los sistemas alimentarios y el desarrollo sostenible?
Sibongile: Existe una preocupación creciente por la posibilidad de que la IA afecte a determinados puestos de trabajo. La evaluación no es una excepción. Sin embargo, no creo que el papel de los evaluadores vaya a ser sustituido en la práctica, sino que se volverá aún más crucial en la era de las tecnologías emergentes. Lo que importa es cómo se aplican. La IA puede apoyar el análisis, ayudar a gestionar grandes volúmenes de información y mejorar la eficiencia, pero no sustituye al juicio. Esa sigue siendo una responsabilidad fundamental del evaluador. Cuando se utilizan con cuidado, estas herramientas pueden reforzar la forma en que las evidencias fundamentan la toma de decisiones y apoyar procesos más oportunos y receptivos.
Al mismo tiempo, debemos ser conscientes de los lugares en los que se desarrollan estas tecnologías y qué perspectivas reflejan. Gran parte del desarrollo de la IA se concentra en instituciones del norte global, lo que lógicamente influye en los datos, las hipótesis y los enfoques que sustentan estos sistemas. Como resultado, es posible que no capten plenamente las realidades de los contextos del sur global. Lo mismo se aplica al ecosistema del conocimiento en general, que sigue estando influido en gran medida por las perspectivas del norte, con el consiguiente sesgo involuntario de las conclusiones, las recomendaciones y las orientaciones de las políticas. Aquí es donde los evaluadores desempeñan un papel crucial como pensadores críticos. Esto implica examinar las evidencias con mayor detalle, cuestionar las hipótesis subyacentes y garantizar que los resultados se basen en las realidades locales.
Por ejemplo, en el contexto de los sistemas alimentarios, un modelo impulsado por la IA podría recomendar la ampliación de soluciones agrícolas de alta tecnología y a gran escala basadas en datos de productividad de países industrializados. Aunque esto pueda parecer eficiente, puede obviar realidades de pequeños agricultores en numerosos contextos del sur global, en los que el acceso a la infraestructura, la tierra, la financiación y la tecnología es limitado, y en los que los medios de vida están estrechamente ligados a los ecosistemas y prácticas locales. Si se aplican sin un análisis riguroso, estas recomendaciones podrían dar lugar a políticas que —involuntariamente— marginen a grupos vulnerables o debiliten los enfoques más sostenibles. Un evaluador puede abordar esto de manera diferente aportando evidencias contextuales, colaborando con las comunidades locales y considerando las implicaciones sociales, ambientales y económicas más amplias. Esto ayuda a garantizar que la toma de decisiones se base en el contexto, en lugar de estar impulsada únicamente por los datos.
Por último, como Colaboradora Destacada del Año 2025, ¿qué mensaje te gustaría compartir con la comunidad de práctica de EvalforEarth? ¿Cuáles son tus planes para participar en la comunidad en 2026?
Sibongile:¡Me encanta ese título! Lo asumo con un profundo sentido de la responsabilidad. Ese reconocimiento conlleva la expectativa de mantener mi compromiso y contribuir de manera constante a lo largo del tiempo.
Mi intención es seguir participando en la plataforma a través de discusiones, seminarios web y contribuciones continuas, compartiendo reflexiones de mi propia experiencia sobre el terreno.
Y, lo que es más importante, me gustaría que esa contribución fuera práctica y relevante, basándome en el trabajo en el que he participado y en las lecciones que de él se derivan. También espero poder compartir parte de la labor en la que he estado involucrada, de formas que puedan suscitar el diálogo, fomentar el aprendizaje y aportar valor a la comunidad.
Gracias, Sibongile, por compartir tus reflexiones y tu mensaje inspirador con la comunidad.
En EvalforEarth, somos testigos de cómo evoluciona la práctica de la evaluación a través del diálogo y el intercambio entre diferentes contextos, instituciones y sectores. Y son conversaciones como esta las que nos ayudan a reflexionar sobre cómo puede seguir apoyando la evaluación mejores decisiones para las personas, los sistemas alimentarios y el medio ambiente.