La evaluación alcanza su máximo valor cuando sus conclusiones fundamentan el aprendizaje, la toma de decisiones y la acción. En el ámbito del desarrollo internacional, las oficinas de evaluación dedican recursos considerables a la recopilación y el análisis de datos rigurosos. Sin embargo, con demasiada frecuencia, las conclusiones de las evaluaciones reciben escasa atención o no se aprovechan suficientemente. El reto de la comunicación radica en cerrar la brecha entre la generación de conclusiones y su comprensión, consideración y utilización.
Este artículo reúne las perspectivas de las oficinas de evaluación del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) en torno a una pregunta común: ¿qué debemos mejorar para comunicar eficazmente los resultados de las evaluaciones? Cada oficina presenta un enfoque que ha puesto a prueba: desde informes modulares y vídeos comunitarios hasta plataformas digitales de aprendizaje y herramientas de búsqueda asistidas por inteligencia artificial. En conjunto, estas experiencias muestran que la comunicación debe integrarse en el proceso de evaluación desde el inicio y acompañar sus resultados hasta su uso, en lugar de concebirse como una actividad complementaria al final del proceso. Las contribuciones que se presentan a continuación ponen de manifiesto que no existe una fórmula única para lograr una comunicación eficaz, pero sí un principio común: diseñarla en función de las necesidades de sus destinatarios y concebirla no como un punto final, sino como un puente entre las evidencias y la acción.
Oficina de Evaluación Independiente del FIDA
Adaptar la comunicación a los usuarios
¿Contribuyen los esfuerzos de comunicación y divulgación a un mayor uso de los informes de evaluación y a la aplicación de sus recomendaciones? Es difícil establecer una relación directa, sobre todo porque la comunicación es solo uno de los múltiples factores que influyen en el uso de la evidencia. Sin embargo, estos esfuerzos son fundamentales, ahora más que nunca. Aunque resulte difícil medir su efecto causal de forma aislada, la comunicación sigue siendo esencial. Cuando se relega a un segundo plano, disminuyen las probabilidades de que los resultados de las evaluaciones lleguen a los públicos destinatarios, alimenten los debates pertinentes y contribuyan a la toma de decisiones para las que fueron concebidos. Desafortunadamente, la comunicación sigue considerándose con demasiada frecuencia una tarea secundaria, lo que limita el alcance, la relevancia y la influencia de las evaluaciones, pese a su potencial para generar cambios reales.
¿Esta consideración de la comunicación como un aspecto secundario obedece únicamente a la dificultad de medir con precisión los efectos causales de las actividades de divulgación? Probablemente no. Hay otros factores que también debemos tener en cuenta. La Oficina de Evaluación Independiente (IOE, por sus siglas en inglés) del FIDA aborda esta cuestión mediante lo que denomina el “rompecabezas de la comunicación”, compuesto por cuatro elementos principales: las partes interesadas, los informes de evaluación, las herramientas de comunicación y las plataformas de difusión. Para analizar estas cuatro dimensiones de manera conjunta y comprender cómo se relacionan entre sí, la IOE del FIDA desarrolló el “cubo de la comunicación”. Esta herramienta ayuda a los equipos a examinar las interacciones entre las cuatro dimensiones e identificar la combinación más adecuada para que cada producto de comunicación resulte útil y eficaz.
No se trata de un proceso puntual, sino de un ejercicio de adaptación continua. Por ello, la IOE del FIDA realiza un seguimiento periódico de los resultados de sus productos de comunicación y analiza cómo los utilizan sus diferentes destinatarios y cómo interactúan con ellos. A partir de esta información, ajusta las conexiones entre los destinatarios, los informes de evaluación, las herramientas de comunicación y las plataformas de difusión que conforman el cubo de la comunicación. Este proceso iterativo ha permitido a la IOE mejorar significativamente la orientación y el alcance de sus iniciativas de comunicación. Según la oficina, los resultados incluyen un aumento del número de lectores y de su participación, sin necesidad de recursos adicionales.
Oficina de Evaluación de la FAO
Replantear el diseño de los informes de evaluación
Si la comunicación depende de la combinación adecuada de partes interesadas, productos, herramientas y plataformas, ¿qué implicaciones tiene esto para el diseño de los productos de evaluación?
Los informes de las Naciones Unidas incluidos los informes de evaluación son cada vez más extensos. Sin embargo, un informe más extenso no necesariamente se utiliza más y, en algunos casos, puede incluso dificultar el acceso a los contenidos y reducir su aceptación. En el caso de la FAO, la evaluación de la respuesta de emergencia en Ucrania puso de manifiesto esta situación y ofreció la oportunidad de explorar nuevas formas de diseñar los productos de evaluación.
En contextos que evolucionan rápidamente como las emergencias los responsables de la toma de decisiones y los equipos operativos necesitan información relevante, accesible y fiable. Para responder a esta necesidad, la FAO adaptó el contenido de la evaluación y la forma de comunicar sus resultados. Un informe extenso y de estructura lineal habría resultado menos adecuado en este contexto. Por ello, la FAO experimentó con un formato más breve y modular, en el que cada conclusión se presentaba en una sola página y se acompañaba de elementos visuales, datos y perspectivas sobre el terreno.
Aunque a primera vista parecía una simple elección de diseño, influyó significativamente en el proceso de redacción. El equipo tuvo que seleccionar con mayor rigor los contenidos, simplificar la exposición y afinar los mensajes clave. La extensión del informe final se redujo aproximadamente a la mitad con respecto a la de un informe habitual. Al mismo tiempo, permitía a los lectores consultar rápidamente las principales conclusiones o profundizar en el análisis que las sustentaba.


La FAO elaboró también vídeo breve para acompañar el informe, en el que se recogían las perspectivas de colegas que trabajan en Ucrania en los ámbitos del seguimiento, la respuesta a emergencias y la ejecución de programas. Esto permitió a los usuarios relacionar las conclusiones de la evaluación con las realidades sobre el terreno que las fundamentaban. Además, el vídeo ofrecía un recurso breve que se puede utilizar en reuniones y presentaciones.
La acogida inicial ha sido alentadora. Durante sus primeros cuatro meses, el informe superó las 500 descargas, una cifra positiva en comparación con la de otros productos de evaluación similares de la FAO. Además, las partes interesadas valoraron positivamente su formato conciso y visual. Sin embargo, esta experiencia también planteó algunas preguntas: ¿se debió esta acogida al formato del informe, a la visibilidad de la crisis de Ucrania o a una combinación de ambos factores? ¿Cómo pueden las oficinas de evaluación determinar mejor en qué medida sus esfuerzos de comunicación contribuyen al uso de las evidencias? El formato es importante, pero solo una parte de la ecuación. Elegir el momento oportuno, identificar las necesidades de los destinatarios y realzar un seguimiento también influyen en la comprensión y utilización de los resultados de una evaluación.
Oficina de Evaluación del PMA
La comunicación como herramienta estratégica
La Oficina de Evaluación del PMA considera la comunicación una herramienta estratégica para favorecer el uso de las evidencias. Inspirándose en el modelo de la pirámide invertida del periodismo, la oficina utiliza el método 5W 1H —centrado en seis preguntas clave: por qué, quién, qué, dónde, cuándo y cómo— para planificar las actividades de comunicación y participación destinadas a promover el uso de los resultados de las evaluaciones.
Un estudio de caso sobre la evaluación de los efectos de un programa de alimentación escolar en Jordania ilustra cómo los resultados de la evaluación —respaldados por acciones específicas de comunicación y participación— contribuyeron a la toma de decisiones.
El Gobierno de Jordania destinó 2 millones de USD de recursos nacionales y movilizó otros 4 millones de USD en colaboración con el Banco Mundial y el Gobierno de los Países Bajos para ampliar el programa de alimentación escolar.Otra estrategia eficaz fue el uso del vídeo para comunicarse con un grupo de destinatarios que se suele pasar por alto: los beneficiarios del programa.
En octubre de 2025, la oficina del PMA en Jordania compartió un vídeo que resumía los resultados de la evaluación con las personas encargadas de preparar diariamente las comidas escolares (véase también el blog del PMA sobre cómo comunicar los resultados de las evaluaciones a los beneficiarios).
La proyección del vídeo en diez comedores del programa “Comidas saludables” en Jordania generó una respuesta inmediata y personal. Las personas que trabajaban en los comedores expresaron su orgullo y una motivación renovada al comprobar cómo su labor cotidiana contribuía al programa.
En definitiva, el estudio de caso puso de manifiesto que las estrategias de comunicación destinadas a fomentar el uso de las evidencias solo pueden ser eficaces si se desarrollan en un contexto institucional y una cultura organizativa favorables a la formulación de políticas basadas en evidencias. Si los responsables de la toma de decisiones no están dispuestos a aprender, adaptarse y actuar sobre la base de las evidencias, es poco probable que incluso los esfuerzos de comunicación más específicos se traduzcan en un uso efectivo de esta.
Servicio independiente de asesoramiento y evaluación del CGIAR
Conectar los datos de las evaluaciones con las decisiones
Para el Servicio independiente de asesoramiento y evaluación (IAES, por sus siglas en inglés) del CGIAR, reforzar la comunicación de las evaluaciones implica ir más allá de la difusión de sus resultados e integrarla en el proceso de utilización de estos.
Actualmente, la labor del IAES se articula en torno a tres ámbitos complementarios. El primero consiste en identificar los momentos clave para la toma de decisiones y los destinatarios de los resultados de la evaluación. En segundo lugar, diseñar productos y formatos de participación que permitan presentar los resultados de manera oportuna, accesible y pertinente. En tercer lugar, desarrollar narrativas que recurran a la narración de historias para vincular evidencias con personas, decisiones y procesos de aprendizaje institucional en los que se pretende influir.
En un sistema de investigación para el desarrollo como el del CGIAR, esto también implica desarrollar productos y plataformas adaptados a las necesidades de distintos usuarios, como la plataforma de aprendizaje sobre evaluación. Esta se estructura en torno a temas como ciencia, regiones, alianzas, inclusión, gobernanza, seguimiento, evaluación y aprendizaje, transformación digital, resiliencia y sostenibilidad, facilitando a científicos, equipos de investigación, responsables de la toma de decisiones y asocidados el acceso a evidencias empíricas pertinentes y recursos de aprendizaje útiles para su trabajo.
Además de estas esferas temáticas, el IAES ha desarrollado espacios de recursos específicos, entre los que destacan la plataforma de recursos sobre notas metodológicas de evaluación y la plataforma de recursos sobre participación y respuesta de la dirección.

Las notas metodológicas ofrecen orientaciones claras y detalladas —paso a paso— sobre los métodos de evaluación e investigación del CGIAR. Proporcionan herramientas prácticas, conocimientos especializados e instrucciones prácticas para ayudar a los evaluadores a aplicar enfoques tanto innovadores como tradicionales.

Del mismo modo, la plataforma de recursos sobre notas metodológicas de evaluación apoya a las principales partes interesadas en los procesos de evaluación del CGIAR, facilitando el acceso a materiales sobre participación y respuesta, y mejorando su consulta y utilización. Esta plataforma complementa con otros espacios, como el portal de aprendizaje sobre las formas de trabajo del CGIAR y el de portal de evaluación de la evaluabilidad. En conjunto, estos recursos mejoran la accesibilidad y la organización de las evidencias de evaluación, facilitando la identificación de conocimientos pertinentes y su aplicación al aprendizaje institucional y a la toma de decisiones.

Oficina de Evaluación Independiente del FMAM
Creación de ecosistemas de evidencias
Hoy en día, una de las cuestiones fundamentales de la evaluación es determinar si la comunicación contribuye efectivamente al uso de las evidencias. Para las oficinas de evaluación, la comunicación cumple una función distinta de la que desempeña en los ámbitos tradicionales de la comunicación corporativa o institucional. Su objetivo no radica únicamente en dar visibilidad a los resultados, sensibilizar a los destinatarios o fomentar la participación, sino en garantizar que las evidencias lleguen a las personas adecuadas, en el momento oportuno y a través de formatos que favorezcan el aprendizaje, la toma de decisiones y la acción. Desde esta perspectiva, la comunicación constituye también una función de gestión de los conocimientos. Los productos y las plataformas de comunicación se convierten así en herramientas para conectar evidencias y usuarios y facilitar la asimilación de los resultados de las evaluaciones.
En la Oficina de Evaluación Independiente (IEO, por sus siglas en inglés) del FMAM, esta perspectiva ha influido cada vez más en la forma de presentar y difundir los resultados de las evaluaciones. En lugar de depender exclusivamente de informes extensos, la oficina ha ampliado la variedad de formatos que utiliza para responder a las distintas necesidades y preferencias de aprendizaje de sus públicos destinatarios. Entre estos formatos figuran los vídeos de EvalVision, que condensan conclusiones complejas en relatos visuales breves y concisos. También destacan las experiencias inmersivas de realidad virtual a través de la web (WebVR), como la misión de evaluación de Oaxaca, que permiten al público explorar virtualmente los contextos en los que se desarrollan los proyectos. A ello se suman productos interactivos, como el mapa narrativo de datos de la evaluación del país de Uzbekistán, que integra información geoespacial, conclusiones de la evaluación y una narrativa con el fin de facilitar el acceso a la información y hacerla más comprensible y atractivo.
Este mismo enfoque ha guiado el desarrollo del nuevo sitio web de la IEO y del lector electrónico de la OPS8.El sitio web no se concibe como un mero repositorio de informes, sino como una puerta de acceso al conocimiento generado por las evaluaciones. Además de ofrecer contenidos multimedia, navegación temática y una funcionalidad de búsqueda mejorada, incorpora un asistente de búsqueda basado en inteligencia artificial, que permite a los usuarios localizar conclusiones, lecciones aprendidas y datos relevantes en el conjunto de las evaluaciones de la IEO. Por su parte, el lector electrónico de la OPS8 transforma la Octava Evaluación Integral del FMAM —tradicionalmente presentada en forma de informe— en una experiencia digital interactiva que combina visualizaciones, resúmenes y contenidos navegables, adaptados a distintos usuarios. La IEO también está desarrollando un sistema dinámico de seguimiento de las recomendaciones, que integrará la información del registro de medidas adoptadas por la dirección en una interfaz interactiva. Esta herramienta permitirá a los usuarios consultar y explorar con mayor facilidad las recomendaciones de las evaluaciones, las respuestas de la dirección y los avances en su implementación. En conjunto, estas innovaciones reflejan una transformación más amplia: pasar de la elaboración de productos de evaluación a la creación de ecosistemas de conocimiento que faciliten el acceso a las evidencias, su comprensión y su utilización.
Sin embargo, ni siquiera los productos de comunicación más innovadores garantizan su aceptación. El uso de las evidencias depende de que se comprendan las necesidades de los usuarios, los procesos de toma de decisiones y los contextos institucionales en los que se inscriben. Esto exige ir más allá de la difusión de los resultados y del análisis de su alcance, para prestar mayor atención a factores como la influencia, la pertinencia, la oportunidad y la intermediación del conocimiento.
A medida que las organizaciones de evaluación siguen experimentando con nuevos enfoques y tecnologías de comunicación, el reto no consiste únicamente en comunicar mejor, sino también en lograr que las evidencias lleguen hasta la acción, facilitando el tránsito de los resultados a su aplicación práctica. En última instancia, el éxito depende no solo de lo que se publica, sino también de cómo se comprende y utilizan las evidencias.
Conclusión
Las experiencias del FIDA, la FAO, el PMA, el CGIAR y el FMAM ponen de manifiesto que la comunicación eficaz de los resultados de las evaluaciones no constituye una intervención aislada, sino que forma parte de un sistema integrado de decisiones interrelacionadas sobre los destinatarios, la elección del momento oportuno, los canales de difusión y el seguimiento posterior. De estas experiencias se extraen varias enseñanzas comunes.
En primer lugar, el formato es importante. El informe modular de la FAO y el vídeo del PMA dirigido a los beneficiarios de sus programas demuestran que adaptar la presentación de los resultados puede ampliar su alcance y fomentar una mayor participación.
En segundo lugar, la comunicación debe responder a una estrategia y no ha de ser una actividad circunstancial. El “cubo de comunicación” del FIDA y el método 5W1H del PMA ponen de relieve la importancia de planificar la comunicación al mismo tiempo que se diseña la evaluación, y no posteriormente.
En tercer lugar, la tecnología puede ampliar el acceso a los resultados de las evaluaciones. Las herramientas digitales del FMAM y las plataformas de gestión del conocimiento del CGIAR ilustran cómo la comunicación puede facilitar la localización y consulta de evidencias, así como mejorar su utilidad para distintos usuarios.
Por último, las estrategias de comunicación son más eficaces cuando las culturas institucionales fomentan el aprendizaje y la toma de decisiones basada en datos empíricos.
No obstante, sigue habiendo un desafío común: comprender en qué medida y de qué manera la comunicación contribuye al uso de las evidencias. Aunque resulta difícil establecer una relación causal directa entre las iniciativas de comunicación y el impacto de las evaluaciones, esta dificultad no debería disuadir a las oficinas de evaluación de experimentar con nuevos enfoques, perfeccionarlos y extraer enseñanzas de su aplicación. Mientras estas cinco organizaciones continúan explorando nuevas vías y aprendiendo unas de otras, el objetivo común continúa siendo el mismo: lograr que los resultados de las evaluaciones trasciendan la mera generación de evidencias y contribuyan a adoptar decisiones fundamentadas y medidas útiles. En última instancia, el verdadero valor de una evaluación no reside únicamente en lo que revela, sino también en los cambios que contribuye a generar.