Gracias por iniciar esta importante discusión. Para facilitar el diálogo, me gustaría compartir algunas reflexiones.
El mundo de hoy enfrenta desafíos sin precedentes en materia de cambio climático, seguridad alimentaria, sostenibilidad ambiental y una creciente fragilidad derivada de conflictos y crisis relacionadas. Los programas de desarrollo agrícola operan en un contexto marcado por la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad.
Tradicionalmente, la función de evaluación se ha centrado principalmente en la rendición de cuentas retrospectiva, midiendo el desempeño pasado frente a planes, objetivos y metas predeterminadas. Si bien este enfoque es valioso, en el contexto de cambios acelerados de hoy, a menudo no genera perspectivas relevantes ni mensajes claros e impactantes. Las evaluaciones que valoran la pertinencia, la eficacia y la sostenibilidad con base en las condiciones del momento del diseño pueden ofrecer reflexiones precisas sobre acciones pasadas, pero brindan una orientación limitada para la toma de decisiones futuras.
Cuando los procesos de evaluación se basan exclusivamente en referencias históricas, corren el riesgo de pasar por alto tendencias emergentes y desafíos futuros. Por ejemplo, un programa diseñado para mejorar los rendimientos de los cultivos en función de un escenario climático específico puede perder relevancia si los patrones climáticos cambian de manera imprevista. Del mismo modo, un proyecto evaluado como sostenible en las condiciones actuales podría resultar vulnerable ante presiones futuras. Esta brecha pone de relieve la necesidad de metodologías de evaluación que sean prospectivas y capaces de interactuar con futuros plausibles.
Diversas organizaciones ya integran la prospectiva en sus prácticas: el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha incorporado enfoques informados por la prospectiva en sus programas de Acción Anticipatoria, lo que permite respuestas más proactivas ante las crisis alimentarias. Organizaciones como el GEF y el CGIAR están explorando cómo evaluar mejor la resiliencia a largo plazo y los impactos sistémicos en sus inversiones ambientales y agrícolas. La FAO publicó recientemente un informe que busca inspirar acciones estratégicas para transformar los sistemas agroalimentarios en sistemas sostenibles, resilientes e inclusivos. Este informe (accesible aquí: https://www.fao.org/global-perspectives-studies/fofa/en/) explora tres escenarios diferentes para el futuro de la alimentación y la agricultura, basados en tendencias alternativas para factores clave como el crecimiento y la distribución del ingreso, el crecimiento demográfico, el progreso técnico en la agricultura y el cambio climático.
La prospectiva estratégica debe sustentarse en un conjunto de herramientas y enfoques accesibles para abordar este desafío. Si bien se han desarrollado diversas herramientas y métodos, la orientación práctica sobre su aplicabilidad sigue siendo limitada. Muchos evaluadores carecen de formación en métodos de prospectiva. Para aprovechar todo el potencial de la prospectiva en la evaluación, son esenciales varios pasos:
Desarrollo de capacidades: Formar a los evaluadores en métodos de prospectiva y fomentar la colaboración entre profesionales de la prospectiva y de la evaluación.
Marcos prácticos: Desarrollar orientaciones accesibles, estudios de caso y conjuntos de herramientas adaptados a las realidades de los programas de seguridad alimentaria, medio ambiente y agricultura.
Cambio institucional: Alentar a las organizaciones a incorporar la prospectiva en sus mandatos de evaluación y a asignar recursos para el aprendizaje continuo y la adaptación.
En una era de cambios sin precedentes, la evaluación debe evolucionar de un espejo retrospectivo a una brújula prospectiva. La integración de métodos de prospectiva en los procesos de evaluación puede mejorar las valoraciones de pertinencia, sostenibilidad e impacto sistémico, apoyando en última instancia programas que sean resilientes y adaptables frente a la incertidumbre.
Con la expectativa de continuar estas discusiones y el aprendizaje compartido sobre este importante tema.
Atentamente,
Serdar Bayryyev,
Oficial Superior de Evaluación Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)
RE: From Hindsight to Foresight: How Evaluation Can Become Future-Informed
Italy
Serdar Bayryyev
Senior Evaluation Officer
FAO
Publicado el 25/03/2026
Gracias por iniciar esta importante discusión. Para facilitar el diálogo, me gustaría compartir algunas reflexiones.
El mundo de hoy enfrenta desafíos sin precedentes en materia de cambio climático, seguridad alimentaria, sostenibilidad ambiental y una creciente fragilidad derivada de conflictos y crisis relacionadas. Los programas de desarrollo agrícola operan en un contexto marcado por la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad.
Tradicionalmente, la función de evaluación se ha centrado principalmente en la rendición de cuentas retrospectiva, midiendo el desempeño pasado frente a planes, objetivos y metas predeterminadas. Si bien este enfoque es valioso, en el contexto de cambios acelerados de hoy, a menudo no genera perspectivas relevantes ni mensajes claros e impactantes. Las evaluaciones que valoran la pertinencia, la eficacia y la sostenibilidad con base en las condiciones del momento del diseño pueden ofrecer reflexiones precisas sobre acciones pasadas, pero brindan una orientación limitada para la toma de decisiones futuras.
Cuando los procesos de evaluación se basan exclusivamente en referencias históricas, corren el riesgo de pasar por alto tendencias emergentes y desafíos futuros. Por ejemplo, un programa diseñado para mejorar los rendimientos de los cultivos en función de un escenario climático específico puede perder relevancia si los patrones climáticos cambian de manera imprevista. Del mismo modo, un proyecto evaluado como sostenible en las condiciones actuales podría resultar vulnerable ante presiones futuras. Esta brecha pone de relieve la necesidad de metodologías de evaluación que sean prospectivas y capaces de interactuar con futuros plausibles.
Diversas organizaciones ya integran la prospectiva en sus prácticas: el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha incorporado enfoques informados por la prospectiva en sus programas de Acción Anticipatoria, lo que permite respuestas más proactivas ante las crisis alimentarias. Organizaciones como el GEF y el CGIAR están explorando cómo evaluar mejor la resiliencia a largo plazo y los impactos sistémicos en sus inversiones ambientales y agrícolas. La FAO publicó recientemente un informe que busca inspirar acciones estratégicas para transformar los sistemas agroalimentarios en sistemas sostenibles, resilientes e inclusivos. Este informe (accesible aquí: https://www.fao.org/global-perspectives-studies/fofa/en/) explora tres escenarios diferentes para el futuro de la alimentación y la agricultura, basados en tendencias alternativas para factores clave como el crecimiento y la distribución del ingreso, el crecimiento demográfico, el progreso técnico en la agricultura y el cambio climático.
La prospectiva estratégica debe sustentarse en un conjunto de herramientas y enfoques accesibles para abordar este desafío. Si bien se han desarrollado diversas herramientas y métodos, la orientación práctica sobre su aplicabilidad sigue siendo limitada. Muchos evaluadores carecen de formación en métodos de prospectiva. Para aprovechar todo el potencial de la prospectiva en la evaluación, son esenciales varios pasos:
En una era de cambios sin precedentes, la evaluación debe evolucionar de un espejo retrospectivo a una brújula prospectiva. La integración de métodos de prospectiva en los procesos de evaluación puede mejorar las valoraciones de pertinencia, sostenibilidad e impacto sistémico, apoyando en última instancia programas que sean resilientes y adaptables frente a la incertidumbre.
Con la expectativa de continuar estas discusiones y el aprendizaje compartido sobre este importante tema.
Atentamente,
Serdar Bayryyev,
Oficial Superior de Evaluación Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)