El debate en línea permanecerá abierto a las contribuciones hasta el 30 de abril de 2026.
Antecedentes y justificación
Los programas de seguridad alimentaria, medio ambiente y desarrollo agrícola tienen lugar cada vez con mayor frecuencia en contextos volátiles, inciertos y complejos. Las perturbaciones climáticas, la degradación de los ecosistemas, las condiciones geopolíticas cambiantes y las crisis en cadena han dejado de ser algo ocasional. Conforman el entorno en el que se diseñan e implementan estos programas. La evaluación en estos sectores suele centrarse en la rendición de cuentas retrospectiva, midiendo resultados pasados con respecto a objetivos fijos, incluso cuando las condiciones operativas siguen cambiando.
Este desajuste temporal tiene consecuencias prácticas. Cuando las evaluaciones juzgan la pertinencia, la eficacia y la sostenibilidad en función de las condiciones que existían en el momento en que se diseñó un programa pueden generar conclusiones precisas sobre el pasado, pero menos útiles para orientar decisiones futuras y afrontar cualquier cambio. Los procesos de las teorías del cambio suelen padecer la misma limitación: no tienen en cuenta escenarios futuros plausibles que determinarán si las inversiones actuales lograrán buenos resultados o fracasarán.
La prospectiva estratégica aporta enfoques con visión de futuro que pueden reforzar la práctica de la evaluación. Métodos como el análisis de horizontes, la planificación de escenarios, el triángulo de futuros, el marco de los tres horizontes y el análisis causal por capas ayudan a los evaluadores a ir más allá de los resultados pasados y analizar cuál sería el desempeño de los programas en diferentes escenarios futuros. Estos instrumentos y marcos prospectivos pueden enriquecer la evaluación en todas sus etapas: desde el alcance y el diseño hasta el aprendizaje y el uso. Cuando se utilizan junto con la evaluación, favorecen una gobernanza más anticipatoria, permitiendo tomar decisiones basadas en evidencias, mientras se sigue prestando atención a la incertidumbre y los cambios a largo plazo.
Ya se percibe un impulso hacia la integración de la prospectiva y la evaluación en diversos sectores. Por ejemplo, los programas de acción preventiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA) han incorporado enfoques prospectivos en sus marcos de seguimiento y evaluación. Al mismo tiempo, organizaciones como el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) están explorando cómo puede valorar mejor la evaluación la resiliencia a largo plazo y los efectos sistémicos en las inversiones medioambientales y agrícolas. Estos avances también están impulsando una reflexión más amplia en la comunidad de evaluación, incluido un interés renovado en cómo podrían evolucionar los criterios del Comité de Asistencia para el Desarrollo (CAD) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), pasando de medir la alineación con prioridades pasadas a evaluar la relevancia prospectiva y la solidez en escenarios futuros plausibles. A pesar de este impulso, la orientación práctica para los evaluadores sigue siendo limitada. Pocos han sido capacitados formalmente en métodos prospectivos, y los profesionales de este ámbito tampoco suelen haber sido formados en la práctica de la evaluación. Los instrumentos, los ejemplos de casos y la comunidad de práctica necesarios para conectar estos campos no están aún bien establecidos.
Finalidad de la discusión
Esta discusión en línea analizará cómo se pueden integrar métodos prospectivos en la práctica de la evaluación en los ámbitos de la seguridad alimentaria, el medio ambiente y la agricultura. Basándose en experiencias de profesionales, ejemplos del mundo real y bibliografía recomendada, la discusión pondrá de relieve ideas prácticas que los evaluadores pueden utilizar para adaptar su labor a la incertidumbre y dotarla de mayor utilidad para la toma de decisiones con visión de futuro.
Objetivos de la discusión
- Presentar los principales conceptos y instrumentos prospectivos —incluidos el análisis de horizontes, la planificación de escenarios, el marco de los tres horizontes y el análisis causal por capas— y explorar cómo se pueden aplicar en los procesos de evaluación.
- Examinar cómo la evaluación prospectiva puede reforzar las valoraciones de la relevancia, la sostenibilidad y efectos sistémicos en los programas de seguridad alimentaria, medioambientales y agrícolas.
- Compartir ejemplos concretos de integración de prospectiva y evaluación en todo el sector, incluidas acciones preventivas, programas de resiliencia climática y procesos de teorías del cambio.
- Identificar puntos de partida prácticos para que los evaluadores comiencen a incorporar perspectivas prospectivas en su labor, independientemente del contexto institucional o las limitaciones de recursos.
Preguntas de orientación
- En contextos de incertidumbre climática, cambios ambientales rápidos y realidades geopolíticas cambiantes, ¿cuáles cree que han sido las limitaciones de la evaluación retrospectiva? ¿Cómo ha afectado esto al uso de los resultados?
- ¿Qué instrumentos o métodos prospectivos ha utilizado en el ejercicio de la práctica de la evaluación? ¿Qué los hizo útiles o difíciles de aplicar? ¿Qué instrumentos prospectivos ha utilizado?
- ¿Cómo podrían nuestras interpretaciones de los criterios del CAD (como la relevancia y la sostenibilidad) cambiar qué medimos, cómo lo medimos y cómo formulamos recomendaciones a través de un enfoque prospectivo?
- ¿Qué oportunidades hay para integrar la prospectiva y la evaluación en los contextos de la seguridad alimentaria, el medio ambiente y la agricultura?
- ¿Qué habilidades, recursos y cambios institucionales serían necesarios para que la prospectiva forme parte habitual del diseño y puesta en marcha de evaluaciones?
Bibliografía para la discusión
Primera semana: Discusión introductoria sobre el tema y análisis de las preguntas orientativas.
Segunda semana: Examinar la prospectiva transformadora en relación con el imperativo de la transformación, a través de un artículo de próxima publicación en la revista Journal of MultiDisciplinary Evaluation, editada por Scott Chaplowe.
Tercera semana: Discusión sobre el artículo “Fusing foresight and futures thinking for a new transformative evaluation paradigm”, de Rose Thompson Coon, Katri Vataja, y Pinja Parkkonen (en New Directions for Evaluation, verano de 2024, número 183, páginas 91-101)
Cuarta semana: Explorar Quality Criteria for Food Systems Foresight in Africa: A practitioner’s guide for commissioning, facilitating and evaluating foresight, una guía reciente de Katindi Sivi, publicada por el Foro de investigación agrícola en África, en colaboración con Foresight4Food, la Universidad de Oxford y el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo.
This discussion is now closed. Please contact info@evalforearth.org for any further information.
United States of America
Tina Tordjman-Nebe
Evaluation Advisory
UNDP Independent Evaluation Office
Publicado el 04/05/2026
Dear Steven,
Dear EvalforEarth Members,
I would like to share a blog I recently authored, initially published on the United Nations Development Programme (UNDP) website:
“Not Just Looking Back: Why Evaluation Needs a Forward View”
Available here: https://www.undp.org/evaluation/blog/not-just-looking-back
The reflections in this piece align closely with the ongoing discussion
Kenya
Eddah Kanini (Board member: IDEAS, AGDEN & MEPAK. Former Board member AfrEA 2021-2026
Monitoring, Evaluation and Gender Consultant/Trainer
Publicado el 03/05/2026
The topic is very relevant, timely and thought-provoking.
In the context of climate uncertainty and its implications for the use of evaluation findings, it is evident that retrospective evaluation is a weak predictor of future outcomes due to climate variability. Methodologically, static measurements are designed for relatively stable environments, and can no longer fit in the dynamic and volatile ecosystems we are experiencing today.
For example, in food security, the more we measure project success based on the yield increases, the more we risk overlooking critical factors such as soil depletion trends, climate shocks, and indigenous community mobility patterns, among others. As a result, findings may quickly become underutilised. It is therefore clear that yesterday’s solutions cannot remain valid for tomorrow’s problems.
Foresight Tools and Methods
Some foresight tools and methods I have encountered include Outcome Harvesting, the 3 Horizons Framework, systems mapping, scenario planning, horizon scanning, and trend analysis. These approaches are valuable because they capture uncertainty and expand thinking beyond linear outcomes, thereby supporting adaptability in programmes.
However, their application comes with challenges because they require time, skills, and facilitation capacity, which many evaluators may not yet possess. Additionally, some stakeholders perceive these approaches as less rigorous. Another constraint is that they are not often embedded in donor terms of reference, which discourages evaluators from applying them.
DAC Criteria through a Foresight Lens
Reinterpreting the DAC criteria through a foresight lens is important. For instance, we need to move from a static relevance to dynamic relevance. Traditionally, we ask whether an intervention was aligned at the design stage; however, we should also be asking whether it will remain relevant under future scenarios.
Similarly, sustainability is often framed as the continuation of benefits after programme completion. In today’s volatile context, this needs to shift toward assessing whether systems can adapt, absorb shocks, and transform. This includes examining resilience and adaptive capacity at both system and community levels.
Opportunities in Food Security, Environmental, and Agricultural Sectors
These sectors are inherently future-facing. In Kenya, since childhood, we were often reminded, “Huu ni uti wa mgongo wa uchumi”, meaning this is the backbone of our economy. Importantly, Indigenous knowledge systems already function as foresight systems.
There are significant opportunities to integrate foresight into areas such as agroecology, climate-resilient agriculture, pastoralist mobility systems, and early warning systems. Indigenous forecasting methods, such as interpreting weather patterns, seasonal cycles, animal behaviour, and land use patterns, offer valuable insights that can strengthen evaluation practice.
What Needs to Change to Integrate Foresight into Evaluation
To make foresight a regular part of evaluation, we need to strengthen skills in systems thinking, futures literacy, facilitation of uncertainty, and multidisciplinary approaches.
At the institutional level, there is a need for flexible terms of reference, adaptive and real-time evaluation designs, and learning-focused commissioning processes that allow for cumulative learning over time.
Overall, we need to shift from the narrow focus on accountability to a balanced learning and anticipation, supported by investments in digital data tools.
My conclusion
I would conclude by urging the adoption of the indigenous scenario work, that is, planning for multiple possible futures rather than assuming a single predictable path. This involves asking critical questions such as What might happen? What could change? What if things go differently?
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 30/04/2026
Gracias a todos los que han contribuido a este debate tan enriquecedor y reflexivo durante las últimas semanas. He valorado enormemente la variedad de perspectivas compartidas —procedentes de Kenia, Benín, África Meridional, Asia Meridional, el Pacífico y otras regiones— y la forma en que los participantes han vinculado la prospectiva con la evaluación a través de cuestiones del mundo real como la vulnerabilidad climática, los sistemas alimentarios, la gobernanza medioambiental, la transformación agrícola, la gestión adaptativa y la implicación de las comunidades.
Un hilo conductor que recorre el debate es que la evaluación basada en el futuro no consiste simplemente en añadir herramientas de prospectiva a la práctica de evaluación existente. Se trata de replantearse el momento, la profundidad y la intención. ¿Cómo diseñamos evaluaciones que no solo pregunten qué funcionó, sino si una intervención sigue siendo relevante, resiliente, justa y viable en las condiciones emergentes? ¿Cómo pasamos de bases de referencia estáticas a puntos de referencia dinámicos, de un juicio final a una interpretación continua, y de la rendición de cuentas retrospectiva al apoyo a la toma de decisiones anticipatoria? Exploraré más a fondo estos hilos en el próximo resumen del debate.
Ahora que el debate formal concluye hoy, también me gustaría preguntar: ¿cuál podría ser el siguiente paso?
Una posible continuación podría ser una clase magistral breve y práctica de tres horas sobre la integración de la prospectiva y el pensamiento prospectivo en la evaluación, específicamente para programas de seguridad alimentaria, medioambientales y de desarrollo agrícola. Esto podría introducir conceptos y herramientas fundamentales —como el análisis de horizontes, el análisis causal por capas, los escenarios, los Tres Horizontes y el «wind-tunnelling»— al tiempo que se centra en cómo pueden integrarse en las preguntas de evaluación, las teorías del cambio, los criterios del CAD de la OCDE, el aprendizaje adaptativo y las recomendaciones.
Me interesaría mucho saber si a quienes han participado en este debate, o a los colegas de sus organizaciones y redes, les resultaría útil una clase magistral de este tipo.
Como pequeña contribución final, adjunto también una versión previa a la publicación de un artículo del que soy coautor sobre la prospectiva transformadora y el imperativo transformacional. En cierto modo, esto nos lleva de vuelta al artículo de Chaplowe y Mukoma que publiqué al inicio del debate el 28 de marzo. Mi artículo sostiene que la evaluación debe ir más allá de lo habitual, incorporando el pensamiento prospectivo no como un complemento técnico, sino como parte de una reorientación más profunda hacia una práctica anticipatoria, orientada a la justicia y centrada en la transformación. Por favor, considérenlo un borrador previo a la publicación y no lo citen, ni lo distribuyan sin el permiso de los autores.
Gracias de nuevo por la generosidad, las ideas y la sabiduría práctica que han aportado a este debate.
Canada
Rhode Early Charles
Publicado el 30/04/2026
Thank you, Steven, for your thoughtful facilitation and for bringing together such a rich exchange of ideas. The discussion has been insightful, practical, and deeply grounded in real-world challenges. I particularly appreciate how it has opened space for new thinking on foresight, evaluation, and adaptive practice. I look forward to the next steps, including the summary and potential masterclass.
Ghana
Ishmael Kwame Agbomlaku
Manager
Integrated Institute of professional, LA plage Meta Verse.
Publicado el 29/04/2026
La evaluación debe pasar de ser un ejercicio retrospectivo a convertirse en una herramienta de toma de decisiones con visión de futuro. Si bien la retrospectiva nos ayuda a comprender qué funcionó y qué no, la previsión nos permite anticipar riesgos, adaptarnos a la incertidumbre y diseñar intervenciones más resilientes.
Una forma de lograrlo es integrando sistemas de datos en tiempo real, análisis predictivos y planificación de escenarios en los procesos de evaluación. Por ejemplo, en sectores sensibles al clima como la agricultura o la gestión del agua, los evaluadores pueden utilizar datos históricos junto con proyecciones climáticas para orientar la programación futura, en lugar de limitarse a evaluar los resultados pasados.
Además, la adopción de enfoques de evaluación adaptativa y de desarrollo permite el aprendizaje continuo y la flexibilidad. Esto garantiza que los programas no solo se evalúen al final, sino que se mejoren continuamente basándose en la evidencia emergente.
La participación de las partes interesadas también es fundamental. La incorporación de los conocimientos locales y las perspectivas de la comunidad refuerza la previsión al basar los escenarios futuros en contextos del mundo real.
En esencia, la evaluación debería pasar de responder a «¿Qué ha pasado?» a abordar «¿Qué es probable que pase y cómo podemos prepararnos?». Esta transformación hace que la evaluación sea más estratégica, receptiva y eficaz a la hora de abordar retos globales complejos. Como profesional del seguimiento y la evaluación, considero que este cambio es esencial para mejorar los resultados de desarrollo, especialmente en contextos vulnerables como Ghana, donde la incertidumbre va en aumento.
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 29/04/2026
Gracias, Ismael. Estoy totalmente de acuerdo con tu idea central de que la evaluación debe convertirse en una herramienta de toma de decisiones con visión de futuro, y no solo en un mecanismo para juzgar el rendimiento pasado. La perspectiva retrospectiva sigue siendo esencial, pero no es suficiente cuando los programas operan en sistemas marcados por la volatilidad climática, la incertidumbre política, los cambios tecnológicos y las necesidades cambiantes de las comunidades.
Tus ejemplos sobre la agricultura y la gestión del agua son especialmente relevantes. En esos sectores, los datos históricos de rendimiento nos dicen lo que ha pasado, pero las proyecciones climáticas, la planificación de escenarios y el seguimiento en tiempo real nos ayudan a plantearnos una pregunta más estratégica: ¿qué es probable que siga siendo viable en diferentes condiciones futuras?
También valoro tu referencia a la evaluación adaptativa y de desarrollo. Para mí, es aquí donde la prospectiva y la evaluación se refuerzan mutuamente. La prospectiva ayuda a identificar riesgos emergentes, supuestos y vías alternativas, mientras que la evaluación adaptativa ayuda a los programas a aprender y ajustarse a medida que esos futuros comienzan a desarrollarse. El reto consiste en garantizar que el análisis predictivo y los datos en tiempo real no se conviertan en meros ejercicios técnicos, sino que se combinen con la interpretación participativa, el conocimiento local y el criterio profesional. Eso es lo que convierte la información en decisiones útiles.
Benin
Expédit TCHIGO
University of Parakou
Publicado el 29/04/2026
En Benín, el sistema de evaluación de políticas está atravesando actualmente una transformación significativa. En este contexto, surge con urgencia una cuestión crucial: cómo obtener datos en tiempo real de manera eficaz. De hecho, aunque muchos procesos de evaluación pueden recurrir a herramientas habitualmente utilizadas en la prospectiva —como los registros de riesgos, los ciclos de gestión adaptativa, el cuestionamiento estratégico y la planificación de escenarios—, estos instrumentos, pese a su valor, no sustituyen por completo a una práctica de prospectiva rigurosa y profesional. Por consiguiente, resulta esencial adoptar un enfoque más integrado. Además, el fuerte énfasis puesto en la apropiación compartida a lo largo de todo el proceso, desde el diseño hasta la implementación, se perfila como una fortaleza clave, lo que refuerza tanto la relevancia como la sostenibilidad de los resultados de la evaluación.
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 29/04/2026
Expédit, gracias por esta reflexión tan profunda. Y debo decir que tu mención a Benín me ha traído un auténtico recuerdo del pasado... Benín fue el primer país africano en el que trabajé, allá por 1997. Más tarde estuve en Parakou, en 1998, y aún guardo muy buenos recuerdos de aquella época.
Tu observación sobre los datos en tiempo real me parece especialmente importante. En muchos sistemas de evaluación, seguimos dependiendo en exceso de datos retrasados, incluso cuando el entorno normativo evoluciona rápidamente. Pero también valoro tu advertencia de que herramientas como los registros de riesgos, los bucles adaptativos, el cuestionamiento estratégico y la planificación de escenarios no son lo mismo que la práctica profesional de la prospectiva. Pueden apoyar la prospectiva, pero no sustituyen el trabajo más profundo de interpretar señales débiles, sacar a la luz supuestos, explorar futuros alternativos y ayudar a los responsables de la toma de decisiones a actuar en condiciones de incertidumbre.
También estoy totalmente de acuerdo con su énfasis en la propiedad compartida. En un sistema de evaluación de políticas en transformación, la evaluación basada en la prospectiva solo será útil si no se impone como un ejercicio técnico externo, sino que se gestiona de forma conjunta desde el diseño hasta la implementación. Eso es lo que confiere al proceso legitimidad, relevancia y la posibilidad de una adopción real.
United States of America
Stephanie Jill Hodge
Publicado el 29/04/2026
De la retrospectiva a la prospectiva: cómo la evaluación vuelve a ser útil
Reflexiones desde el interior de sistemas que no se mantienen estables el tiempo suficiente como para ser evaluados
Existe una tensión silenciosa en el núcleo de la mayor parte del trabajo de evaluación, y si has pasado algún tiempo dentro de programas complejos relacionados con el medio ambiente o el clima, la percibes casi de inmediato. Nos han formado —cuidadosamente, con rigor— para mirar hacia atrás. Para evaluar qué se ha logrado, qué ha funcionado, qué no, y si se ha cumplido lo prometido inicialmente. Y, sin embargo, los sistemas en los que trabajamos —sistemas alimentarios, adaptación al cambio climático, gobernanza de la biodiversidad, economías circulares— no se mantienen lo suficientemente estables como para que esa mirada retrospectiva siga siendo relevante.
En mi propio trabajo en carteras vinculadas al Fondo para el Medio Ambiente Mundial y sistemas paralelos, he visto cómo esta tensión se repite una y otra vez. Las preguntas formales —pertinencia, eficacia, eficiencia, sostenibilidad— siguen siendo las mismas. Pero el mundo que se supone que deben interpretar no deja de cambiar a su alrededor.
Tomemos como ejemplo el programa ISLANDS del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el FMAM en catorce pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID) del Pacífico. Sobre el papel, estaba haciendo lo que decía que haría. Se estaban instalando infraestructuras —sistemas para gestionar contaminantes orgánicos persistentes, mercurio, residuos electrónicos y aceite usado—. Se redactaron políticas. Se establecieron mecanismos de coordinación. Si uno se ceñía al marco tradicional, la evaluación podía confirmar el cumplimiento.
Pero cuando se da un paso atrás y se observa el sistema tal y como funciona realmente, la pregunta cambia. Ya no se trata tanto de si se obtuvieron los resultados, sino de si el sistema que se está construyendo seguirá funcionando cuando cambien las condiciones —lo cual, inevitablemente, sucederá—. El turismo fluctúa. El margen fiscal se reduce. Las crisis climáticas perturban las infraestructuras y las cadenas de suministro. En ese contexto, la verdadera pregunta que se planteaban los responsables de la toma de decisiones no era «¿funcionó esto?», sino «¿se mantendrá esto?».
Esa pregunta queda fuera de la evaluación retrospectiva a menos que se la incluya deliberadamente.
El mismo patrón se observó en el trabajo sobre economía circular con el Banco Asiático de Desarrollo y el FMAM en todo el sudeste asiático. Estábamos analizando sistemas del tipo de responsabilidad ampliada del productor: preparación de políticas, acuerdos institucionales, implementación piloto. Todos los ingredientes adecuados. Pero, de nuevo, la fragilidad no estaba en el diseño. Estaba en las condiciones futuras en las que ese diseño tendría que funcionar. Las fluctuaciones de los precios de las materias primas, los ciclos de aplicación de la normativa, los cambios políticos: no son casos extremos. Son el entorno operativo. Y, sin embargo, rara vez ocupan un lugar central en el diseño de la evaluación.
Incluso en los primeros trabajos de diseño y evaluación de proyectos del FMAM, incluido el asesoramiento a nivel de los PIF en colaboración con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la Teoría del Cambio seguía una lógica familiar y reconfortante: los resultados conducen a la capacidad, la capacidad conduce a una mejor gestión, y una mejor gestión conduce a resultados medioambientales. Es clara. Es lógica. También es, en la mayoría de los casos, incompleta. Porque da por sentado un entorno propicio relativamente estable. No se pregunta, de manera estructurada, en qué condiciones futuras se mantiene esa cadena —y dónde se rompe.
En todo este trabajo, sigue surgiendo la misma limitación. La evaluación retrospectiva es muy buena para validar lo que se ha logrado. Es mucho más débil a la hora de evaluar lo que perdurará. Y guarda silencio en gran medida sobre lo que está a punto de fracasar.
Aquí es donde entra en juego la previsión, no como un complemento abstracto, sino como una necesidad práctica. Y, según mi experiencia, alcanza su máximo potencial no al final de un programa, sino en medio de él: durante la corrección del rumbo, durante las revisiones intermedias, en esos momentos confusos e incómodos en los que los sistemas claramente no se comportan como se esperaba, pero aún no han fallado por completo.
Ahí es donde ahora realizo la mayor parte de este trabajo.
En una revisión intermedia, la tentación es siempre estabilizar la narrativa. Explicar las desviaciones. Ajustar las calificaciones. Recomendar soluciones incrementales. Pero si se trata una revisión intermedia como un punto de control estático, se pierde su verdadero valor. Una revisión intermedia es el último momento creíble para cambiar de rumbo antes de que un programa se encierre en su propia lógica.
Así que mi enfoque es diferente.
Empiezo por trazar el sistema no como un marco lógico, sino como un camino. De la evidencia a la decisión. De la decisión a la cartera de proyectos. De la cartera de proyectos a la financiación. De la financiación a la implementación. De la implementación a los resultados. Y luego me hago una pregunta sencilla en cada paso: ¿hacia dónde se mueve esto y dónde se atasca?
No en teoría. En la práctica.
¿Dónde no se están tomando decisiones, a pesar de que existen pruebas? ¿Dónde se quedan estancados los conceptos de los proyectos sin pasar a carteras de proyectos listas para la inversión? ¿Dónde no fluye la financiación, a pesar de que las prioridades están claras? ¿Dónde se está fallando en la implementación porque no se ha asegurado la legitimidad, especialmente a nivel comunitario?
Este no es el terreno de la evaluación tradicional. Pero es donde los programas realmente triunfan o fracasan.
Una vez que ves el sistema de esta manera, la previsión surge de forma natural. Porque la siguiente pregunta no es «¿qué ha pasado?», sino «¿qué pasará después si nada cambia?». Y luego: «¿qué pasa en diferentes futuros plausibles?».
En la práctica, eso significa someter el sistema a pruebas de resistencia. No mediante modelos elaborados, sino a través de un cuestionamiento estructurado. ¿Qué ocurre con este modelo de financiación si se contraen los presupuestos públicos? ¿Qué ocurre con este mecanismo de ejecución ante perturbaciones climáticas extremas? ¿Qué ocurre con esta política si su aplicación se debilita tras un cambio político? No se necesitan escenarios perfectos. Se necesitan escenarios plausibles.
Y luego se incorpora eso a la evaluación.
Las recomendaciones dejan de ser genéricas —«fortalecer la capacidad», «mejorar la coordinación»— y se vuelven orientativas. Cambia esta parte del proceso porque no aguantará en condiciones previsibles. Reequilibra esta estructura de financiación porque está demasiado expuesta a un único riesgo. Invierte en esta relación o mecanismo de legitimidad porque, sin él, la implementación se estancará independientemente del diseño técnico.
En otras palabras, la evaluación deja de centrarse en juzgar el pasado y se centra más en reorientar el futuro.
Este es exactamente el ámbito en el que estoy trabajando ahora en el contexto del Paquete Nacional de Papúa Nueva Guinea. Aquí, el problema no es la falta de actividad. Es que el avance a lo largo del sistema es desigual y a menudo invisible. Las decisiones no se traducen de manera sistemática en procesos. Los procesos no se traducen de manera sistemática en financiación. La financiación no se traduce sistemáticamente en una implementación a gran escala. Y subyacente a todo ello hay un factor crítico que la evaluación tradicional suele subestimar: la legitimidad, especialmente en un contexto en el que la propiedad consuetudinaria de la tierra define lo que es posible.
Si se analiza esto desde una perspectiva retrospectiva, se obtendrá una evaluación perfectamente razonable que contribuye muy poco a cambiar los resultados. Si se analiza desde una perspectiva prospectiva —identificando dónde es probable que el sistema se estanque a continuación—, se empieza a ver dónde la intervención realmente importa.
No se trata de abandonar los criterios del CAD de la OCDE. Se trata de ampliarlos. La relevancia se vuelve prospectiva: ¿seguirá siendo relevante en futuros plausibles? La sostenibilidad se vuelve condicional: ¿en qué condiciones se mantiene? La eficacia se vuelve dinámica: no solo si se lograron los resultados, sino si el sistema es capaz de seguir produciéndolos.
Y quizás lo más importante es que la evaluación cambia de función. Deja de ser principalmente un mecanismo de información y se convierte en una herramienta de apoyo a la toma de decisiones.
Parece un pequeño cambio. No lo es. Requiere que los evaluadores sean más explícitos sobre la incertidumbre, más comprometidos con la dinámica de los sistemas y más dispuestos a salir ligeramente de la zona de confort del juicio puramente retrospectivo. También requiere que las instituciones acepten que la evaluación más útil no siempre es la más segura.
Si soy sincero, muchas de las ideas más valiosas de mi trabajo han surgido de los momentos en los que hicimos exactamente eso: cuando dejamos de preguntarnos «¿qué fue?» y empezamos a preguntarnos «¿y si…?» En los que seguimos el sistema hacia adelante en lugar de hacia atrás. En los que tratamos la incertidumbre no como algo que hay que minimizar, sino como algo con lo que hay que trabajar.
Ahí es donde la evaluación vuelve a ser útil.
Porque en un mundo que ya no es estable —y que no va a serlo—, la cuestión no es si podemos comprender perfectamente el pasado.
Es si podemos actuar, de forma inteligente y a tiempo, ante lo que viene después.
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 29/04/2026
Stephanie, gracias por esta profunda reflexión. Lo que más me ha llamado la atención de tu comentario es que la evaluación suele ser más eficaz a la hora de validar lo que se ha logrado, pero mucho menos cuando se trata de valorar lo que perdurará, y casi no dice nada sobre lo que está a punto de fracasar.
Creo que esto pone de manifiesto una de las mayores incomodidades profesionales de la evaluación. A menudo tratamos la incertidumbre como una amenaza para el rigor, cuando en sistemas complejos como los climáticos, medioambientales y de economía circular, ignorar la incertidumbre puede ser la mayor debilidad metodológica. Un juicio retrospectivo bellamente fundamentado puede seguir siendo estratégicamente inútil si no es capaz de indicar a los responsables de la toma de decisiones dónde el sistema se está volviendo frágil.
Tu descripción de la revisión intermedia como «el último momento creíble para cambiar de rumbo» es especialmente conmovedora. Con demasiada frecuencia, las revisiones intermedias se convierten en ejercicios de rendición de cuentas superficiales... ajustar las calificaciones, ordenar el marco lógico, recomendar más coordinación... pero si las tomáramos en serio como momentos de prospectiva, podrían convertirse en puntos de inflexión estratégicos en los que los programas se someten a pruebas de resistencia antes de que el fracaso se consolide.
Lo vi muy claramente en una reciente evaluación de prospectiva estratégica de UNICEF que llevé a cabo... en la que tuvimos que ampliar los criterios del CAD de la OCDE más allá de su orientación retrospectiva habitual. La pertinencia pasó a ser no solo «¿está esto alineado ahora?», sino «¿seguirá siendo pertinente en condiciones futuras plausibles?». La coherencia pasó a referirse a la adecuación institucional futura. La eficacia tuvo que tener en cuenta la capacidad de adaptación, no solo los resultados obtenidos. La sostenibilidad se volvió explícitamente condicional, es decir, ¿en qué condiciones políticas, financieras, organizativas y sociales se mantendrá este modelo?
Para mí, lo sugerente es que quizá la evaluación más útil no sea aquella que ofrece el juicio más seguro sobre el pasado, sino aquella que revela con mayor honestidad dónde es probable que el futuro rompa las hipótesis del programa. En ese sentido, la evaluación informada por el futuro no debilita el juicio evaluativo... lo hace más valiente (¿podemos hablar de una evaluación más valiente?).
Zimbabwe
Wilbert Marimira
MEAL Specialist
CARE International
Publicado el 29/04/2026
Reflexiones a partir de mi experiencia en contextos de adaptación complejos:
Basándome en mi trabajo sobre iniciativas de adaptación basadas en la comunidad y en la naturaleza en África meridional y otros lugares, creo que los evaluadores a veces exageran la falta de visión de futuro en la evaluación. El reto rara vez es la falta de herramientas, sino más bien el momento, la profundidad y la intención. La alteración climática, la degradación de los ecosistemas, las condiciones geopolíticas cambiantes y las crisis en cadena ya no son ruido de fondo; moldean activamente las vías de desarrollo y las decisiones de las comunidades en tiempo real. Sin embargo, la previsión suele introducirse tarde en el ciclo de evaluación, aplicarse de forma superficial o tratarse como un complemento técnico en lugar de como una perspectiva estratégica. Cuando la evaluación no está diseñada explícitamente para abordar la incertidumbre, las dinámicas de poder y los riesgos interrelacionados desde el principio, le cuesta reflejar la verdadera complejidad de los sistemas de adaptación.
En la práctica, esto queda claro al evaluar las intervenciones de adaptación climática y basada en la naturaleza. Una evaluación que solo mira hacia atrás es como navegar con un mapa de los lugares por los que ya has pasado, en un terreno que se transforma constantemente. Integrar la prospectiva significa adaptar herramientas que ya sabemos utilizar, como la planificación de escenarios, los enfoques participativos y las teorías del cambio prospectivas, para preguntarnos no solo qué ha funcionado, sino qué podría funcionar en diferentes condiciones futuras. Incorporar la gestión adaptativa, con bucles de retroalimentación regulares y datos en tiempo real, permite que las evaluaciones sigan siendo relevantes a medida que cambian los contextos. Lo más importante es que las perspectivas de la comunidad, a través de la coevaluación, anclan la previsión en las realidades vividas, sacando a la luz el conocimiento local sobre riesgos, compensaciones y oportunidades. Cuando la intención se basa verdaderamente en el futuro, la evaluación va más allá del espejo retrovisor para actuar como una brújula y un escáner del horizonte, ayudando a los responsables de la toma de decisiones a identificar vías de adaptación que sean resilientes ante las crisis en cadena y, en última instancia, más justas, sostenibles y humanas.
Silva, gran observación sobre cómo algunos tratan y orientan la evaluación para justificar decisiones pasadas. En cuanto a la previsión, me resistiría a intentar que la evaluación predijera mejor el futuro. Una tarea inútil. Más bien, hay que construir sistemas que puedan ver, responder y ajustarse más rápido. Una buena «previsión» proviene de:
la iteración rápida; el reconocimiento de patrones a través de experimentos; y; la actualización continua de los supuestos. Esto ayuda a navegar mejor por el futuro a medida que se desarrolla
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 29/04/2026
Thanks, Wilbert. I appreciate the distinction you make between the absence of foresight and the underuse of foresight with sufficient timing, depth, and intent. That feels right, as many evaluations already contain fragments of future thinking, but they are often introduced too late or held too lightly to reshape the evaluative frame itself.
Your adaptation example is powerful because climate and nature-based systems expose the limits of backward-looking judgement. In those contexts, the question is not only whether an intervention delivered results, but whether it strengthened the capacity of communities and ecosystems to navigate futures that are unstable, uneven, and politically contested.
I also like your image of evaluation as both compass and horizon scanner. It raises an important challenge for us as evaluators...are we simply documenting adaptation after the fact, or are we helping communities, implementers, and decision-makers recognise which pathways remain viable as risks cascade? For me, that is where future-informed evaluation becomes not just methodological, but ethical. It asks evaluation to serve resilience, justice, and agency in the face of futures that are already arriving.
India
Deepak Sharma
Director
EQUALITY EMPOWERMENT FOUNDATION
Publicado el 27/04/2026
Puede tratarse de un proceso que vaya de la retrospectiva a la prospectiva, en lugar de una mera colaboración entre ambas; es decir, tanto la retrospectiva como la prospectiva requieren una lista exhaustiva de preguntas que sirvan de marco para captar los aspectos retrospectivos de las evaluaciones —normalmente en materia de pertinencia, coherencia, eficacia, eficiencia e impacto—, mientras que la prospectiva se centra principalmente en la sostenibilidad. En mi experiencia, hemos intentado incorporar preguntas relacionadas tanto con la retrospectiva como con la prospectiva vinculadas a las seis cuestiones generales y transversales, de modo que se ha elaborado una matriz.
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 29/04/2026
Thanks Deepak, your point about using an inclusive matrix is especially useful. It suggests that foresight should not sit at the end of an evaluation as an add-on, but should be woven through relevance, coherence, effectiveness, efficiency, impact, sustainability, and cross-cutting issues. In that sense, each criterion can ask both, i.e., What have we learned from past and present performance? And what does this imply for future relevance, resilience, adaptation, and strategic positioning?
For me, this is where future-informed evaluation becomes practical. It helps evaluators design better questions, not just use different tools.
Kenya
Dennis Ngumi Wangombe
MEL Specialist
CHRIPS
Publicado el 26/04/2026
Partiendo de mi reflexión anterior, creo que los argumentos a favor de una evaluación orientada al futuro resultan aún más convincentes cuando los analizamos desde la perspectiva de África Oriental. En toda la región, los programas no solo operan en «contextos complejos», sino que lo hacen en sistemas en constante transformación estructural. La variabilidad climática, la movilidad (incluida la dinámica de los refugiados), la presión demográfica y la gobernanza descentralizada no son riesgos externos, sino características fundamentales del propio sistema. En tales contextos, la limitación de la evaluación retrospectiva no es solo que mire hacia atrás, sino también que a menudo asume un nivel de estabilidad del sistema que simplemente no existe.
Por ejemplo:
En zonas áridas y semiáridas, los ciclos repetidos de sequía pueden remodelar por completo los sistemas de medios de vida durante la vigencia de un programa
En regiones que acogen a refugiados, los cambios de política y los flujos de financiación pueden alterar rápidamente las estructuras de prestación de servicios
En los sistemas de gobernanza descentralizada, las prioridades y la capacidad de implementación pueden variar significativamente entre condados y a lo largo del tiempo
Lo que esto significa en la práctica es que el desempeño de los programas se vuelve muy sensible a los cambios del sistema, lo que resta significado a los puntos de referencia de evaluación estáticos. Llevando esto al contexto de Kenia, he observado un patrón recurrente: los programas suelen diseñarse con teorías del cambio relativamente fijas, pero se implementan en ecosistemas a nivel de condado altamente dinámicos, tanto política como institucional y socialmente. Para cuando la evaluación analiza la «eficacia» o la «sostenibilidad», es posible que los supuestos subyacentes (en los que se basan esos criterios) ya no sean válidos. Esto crea un riesgo sutil pero importante: acabamos evaluando el rendimiento de un programa en una versión pasada del sistema, en lugar de su posicionamiento para el sistema que está surgiendo.
Para responder a esto, creo que la evaluación basada en el futuro en Kenia (y contextos similares) debe avanzar hacia algunos cambios deliberados:
De líneas de base estáticas a puntos de referencia dinámicos
Las líneas de base no deben tratarse como anclas fijas, sino revisarse a medida que los sistemas evolucionan
De la valoración final a la interpretación continua
Especialmente a nivel de condado, donde la economía política y las realidades de la implementación cambian rápidamente
De la «atribución bajo control» a la «contribución bajo incertidumbre»
Reconociendo que los resultados son cada vez más coproducidos por múltiples actores del sistema que interactúan
Una mayor integración de la economía política y la previsión climática en el diseño de la evaluación
No como análisis separados, sino como parte fundamental de cómo interpretamos los resultados
En última instancia, en contextos como el de Kenia, la evaluación orientada al futuro no es una mejora metodológica, sino una necesidad práctica para la relevancia. Permite que la evaluación responda a una pregunta ligeramente diferente pero más útil: no solo «¿Funcionó esto?», sino «¿Seguirá funcionando, y en qué condiciones?».
Me interesaría conocer la opinión de otras personas que trabajen en sistemas descentralizados o vulnerables al clima: «¿Cómo están adaptando los enfoques de evaluación para tener en cuenta la variabilidad subnacional y los contextos de implementación que cambian rápidamente?».
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 29/04/2026
Thanks, Dennis. I really appreciate how you ground this in the lived realities of Kenya (my home!) and the wider East African region. Your point that drought, mobility, refugee dynamics, demographic pressure, and devolution are not “contextual risks” but core features of the operating system is exactly why future-informed evaluation matters.
What stands out for me is your observation that many programmes are evaluated against a past version of the system....that is a powerful way to name the problem. If the assumptions beneath a theory of change have shifted, then judging effectiveness or sustainability against those original assumptions can produce technically valid but strategically misleading findings.
I also strongly agree with your shift from static baselines to dynamic reference points, and from endline judgement to continuous sense-making. In devolved and climate-vulnerable contexts, evaluation has to become more anticipatory, politically informed, and adaptive. It should help actors understand not only whether something worked, but whether it remains viable as conditions change.
For me, your reflection reinforces that future-informed evaluation is not about adding foresight tools for their own sake. It is about improving the relevance, timing, and usefulness of evaluative judgement in systems that are already moving.
Kenya
Dennis Ngumi Wangombe
MEL Specialist
CHRIPS
Publicado el 26/04/2026
Una reflexión que añadiría a este debate es que el enfoque de «retrospectiva frente a prospectiva» resulta útil, pero quizá siga siendo incompleto. Según la experiencia práctica, el problema más profundo no es solo que la evaluación sea retrospectiva, sino que a menudo es temporalmente rígida en sistemas que son intrínsecamente adaptativos. En muchos de los programas en los que he trabajado, especialmente en contextos frágiles y afectados por el clima, puede darse una intervención que sea muy «eficaz» en la evaluación intermedia, pero que esté fundamentalmente desalineada con la dirección en la que se mueve el sistema. Para cuando se lleva a cabo la evaluación final, el sistema ha cambiado y los resultados, aunque técnicamente válidos, ya han perdido su valor para la toma de decisiones. Esto concuerda con lo que el artículo describe como un desajuste temporal entre la evaluación y la realidad. Lo que esto sugiere es que integrar la prospectiva no consiste solo en añadir herramientas como la planificación de escenarios o el análisis de horizontes. Se trata de reconfigurar cuándo y cómo se produce el juicio evaluativo.
Algunos cambios prácticos que me han resultado útiles:
También quiero hacerme eco de un punto planteado anteriormente en el debate: la limitación no es principalmente metodológica, sino institucional y cultural. Mientras la evaluación se encargue principalmente con fines de rendición de cuentas, incluso las herramientas de prospectiva más sofisticadas corren el riesgo de quedar absorbidas por la lógica del cumplimiento. Así que tal vez el cambio no consista tanto en pasar de la retrospectiva a la prospectiva, sino más bien en pasar de: la evaluación como juicio → la evaluación como navegación en la incertidumbre.
Quizás también podamos plantearnos esto: ¿cómo rediseñamos los encargos de evaluación y los incentivos para que los conocimientos basados en el futuro no solo se generen, sino que se utilicen realmente en los ciclos de toma de decisiones?
Kenya
Gordon Wanzare
MEL/Project Management Specialist
Publicado el 25/04/2026
¡Un debate que invita a la reflexión!
Quizás estemos exagerando la falta de visión de futuro en la evaluación. La cuestión no son las herramientas, sino el momento, la profundidad y la intención.
En primer lugar, el Análisis Causal por Capas (CLA). La mayoría de las evaluaciones se quedan en el nivel de la litanía y los sistemas, y rara vez cuestionan las cosmovisiones subyacentes y la historia profunda. Sin embargo, la visión de futuro reside precisamente ahí. Si no cuestionamos los supuestos fundamentales —como la planificación lineal en sistemas volátiles—, la evaluación, por muy sofisticada que sea, simplemente los refuerza.
En segundo lugar, los registros de riesgos y el CLA (Colaboración, Aprendizaje, Adaptación). Estos son omnipresentes y a menudo se ejecutan bien, pero en gran medida dentro de los límites del cumplimiento normativo: gestionan los riesgos conocidos y permiten una adaptación incremental. Rara vez cuestionan si el plan en sí mismo sigue siendo válido. El valor transformador surge solo cuando los ciclos de aprendizaje van más allá del ajuste para replantear supuestos y objetivos.
En tercer lugar, el pensamiento estratégico. Las preguntas estratégicas fundamentales: ¿de dónde venimos? ¿dónde estamos ahora? ¿hacia dónde vamos? ¿cómo llegamos allí? ¿cómo sabemos que hemos llegado? — ya incorporan la previsión, pero la evaluación sigue anclada en el pasado (¿de dónde venimos?), el presente (¿dónde estamos ahora? — línea de base) y los puntos finales (¿cómo sabemos que hemos llegado allí?), mientras que la previsión crítica (¿hacia dónde vamos?) y el puente (¿cómo llegamos allí?) siguen teniendo un carácter consultivo. Armados con datos y conocimientos de calidad para la toma de decisiones, los evaluadores deberían influir de manera decisiva en la toma de decisiones informadas por el futuro.
En cuarto lugar, loscriterios de evaluación del CAD de la OCDE son intrínsecamente prospectivos, pero se aplican a posteriori —en particular los criterios de pertinencia, impacto y sostenibilidad—. Si se integran rigurosamente en la fase de diseño —mediante pruebas de estrés de escenarios—, desplazan la evaluación de la auditoría a la gobernanza anticipatoria, ¡del control de calidad a la garantía de calidad!
El problema no es la ausencia de prospectiva, sino su limitación. Hasta que la evaluación cuestione sistemáticamente las hipótesis de forma temprana y en tiempo real, seguiremos practicando la prospectiva en la forma, pero la retrospectiva en la función.
Gordon
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 27/04/2026
Gordon, creo que esta es precisamente la provocación adecuada. Estoy de acuerdo en que la prospectiva no está del todo ausente de la evaluación... el problema más profundo es que, a menudo, solo está presente de forma limitada, procedimental o retrospectiva.
La distinción que haces en torno al momento, la profundidad y la intención es fundamental. Muchos procesos de evaluación pueden utilizar herramientas que parecen cercanas a la prospectiva (por ejemplo, registros de riesgos, bucles de gestión adaptativa, preguntas estratégicas, incluso el lenguaje de los escenarios), pero esto no es lo mismo que practicar la prospectiva de forma profesional. La prospectiva no es solo un conjunto de herramientas... es también una forma disciplinada de percibir el cambio, interpretar señales débiles, cuestionar supuestos, juzgar cuándo un sistema se acerca a un umbral y comprender las narrativas más profundas y las dinámicas de poder que dan forma a los futuros que se consideran posibles o deseables.
Ahí es donde importa la visión profesional de un experto en prospectiva. Las herramientas pueden ayudar a estructurar la conversación, pero no generan automáticamente inteligencia anticipatoria. Si se utilizan de forma superficial, pueden limitarse a ampliar las lógicas de planificación existentes. Si se utilizan con profundidad, pueden revelar cuándo el propio marco es erróneo, cuándo la adaptación ya no es suficiente y cuándo la evaluación debe apoyar un replanteamiento estratégico en lugar de una mejora incremental.
Así que estoy totalmente de acuerdo... el problema no es la ausencia total de prospectiva, sino su limitación. El reto consiste en pasar de la prospectiva como un conjunto de métodos ocasionales a la prospectiva como una capacidad evaluativa profesional, mediante su integración temprana, su uso en tiempo real y su orientación hacia la configuración de decisiones basadas en el futuro, en lugar de limitarse a validar el rendimiento pasado.
Ethiopia
Hailu Negu Bedhane
cementing engineer
Ethiopian electric power
Publicado el 24/04/2026
Antecedentes y justificación (contexto de África Oriental)
Los programas de seguridad alimentaria, sostenibilidad medioambiental y desarrollo agrícola en Etiopía, Kenia y Tanzania se desarrollan cada vez más en condiciones marcadas por una incertidumbre sistémica. La variabilidad climática —que se manifiesta en sequías recurrentes y precipitaciones irregulares—, junto con la degradación del suelo, las presiones demográficas y la evolución de la dinámica geopolítica, ha pasado de ser una preocupación secundaria a convertirse en un factor determinante del rendimiento de los programas.
A pesar de este contexto cambiante, las prácticas de evaluación en estos sectores siguen siendo predominantemente retrospectivas. Continúan haciendo hincapié en la rendición de cuentas frente a objetivos fijos y predefinidos, a menudo establecidos bajo supuestos que ya no son válidos. Esto crea un importante desajuste temporal:
Esta desconexión tiene implicaciones tangibles. Por ejemplo:
Como resultado, los hallazgos de la evaluación pueden describir con precisión el desempeño pasado, pero ofrecen un valor limitado para informar las decisiones futuras en entornos dinámicos.
Al mismo tiempo, organizaciones líderes como el Programa Mundial de Alimentos, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y el CGIAR están incorporando cada vez más enfoques orientados a la prospectiva, especialmente en los marcos de desarrollo de la resiliencia y de acción anticipatoria.
Sin embargo, en toda África Oriental:
Este debate pretende abordar estas carencias explorando cómo se puede integrar sistemáticamente la prospectiva en la práctica de la evaluación.
Semana 1: Comprender las limitaciones de la evaluación retrospectiva
Enfoque
Establecer una comprensión básica de por qué los enfoques de evaluación convencionales son inadecuados en entornos volátiles y en rápida evolución.
Perspectiva de África Oriental
En la región, las evaluaciones retrospectivas con frecuencia:
Ejemplos ilustrativos
Idea central
La evaluación retrospectiva responde eficazmente a:
«¿En qué medida se alcanzaron los objetivos previstos?»
Sin embargo, no aborda la pregunta más crítica:
«¿Seguían siendo válidos los supuestos y planes originales en condiciones cambiantes?»
Puntos de debate
Semana 2: Prospectiva transformadora en los sistemas agrícolas y alimentarios
Enfoque
Examinar cómo los enfoques prospectivos permiten un cambio transformador en lugar de mejoras incrementales.
Perspectiva de África Oriental
Los sistemas agrícolas de toda la región están experimentando transiciones estructurales caracterizadas por:
Aplicación de la prospectiva
Las metodologías de prospectiva pueden apoyar:
Ejemplo ilustrativo
Semana 3: Avanzando hacia un paradigma de evaluación transformador
Enfoque
Explorar cómo la integración de la prospectiva en la evaluación puede crear un paradigma más adaptativo y orientado al futuro.
Perspectiva de África Oriental
Los sistemas de evaluación deben evolucionar para abordar:
Implicaciones para los criterios de evaluación
La aplicación de una perspectiva prospectiva reconfigura las dimensiones tradicionales de la evaluación:
Ejemplo ilustrativo
En una planta de procesamiento de alimentos:
Idea central
La evaluación evoluciona hacia:
Un mecanismo para la gestión adaptativa y el aprendizaje estratégico, en lugar de ser únicamente una herramienta de rendición de cuentas
Semana 4: Puesta en práctica de la prospectiva en la práctica de la evaluación
Enfoque
Traducir los marcos conceptuales en herramientas y metodologías prácticas aplicables en contextos del mundo real.
Herramientas clave y su aplicación en África Oriental
1. Análisis de horizontes
Seguimiento sistemático de las tendencias emergentes, incluyendo patrones climáticos, dinámicas de mercado y cambios en las políticas
2. Planificación de escenarios
Desarrollo de múltiples escenarios futuros plausibles, tales como:
3. Marco de los tres horizontes
4. Análisis causal por capas
Examen multinivel de los retos:
Áreas de aplicación regionales
La evaluación basada en la prospectiva puede aplicarse a:
Objetivos del debate (contextualizados)
Preguntas orientativas (enfoque en África Oriental)
Conclusión
En África Oriental, integrar la prospectiva en la evaluación ya no es opcional: es una necesidad práctica.
En sectores caracterizados por la incertidumbre:
La eficacia futura de la evaluación en Etiopía y en toda África Oriental dependerá de su capacidad para orientar las decisiones de forma proactiva, anticipando los retos antes de que se materialicen, en lugar de reaccionar a posteriori.
Ethiopia
Hailu Negu Bedhane
cementing engineer
Ethiopian electric power
Publicado el 24/04/2026
De la retrospectiva a la prospectiva: replantear la evaluación como una herramienta estratégica orientada al futuro
Una perspectiva etíope y de África Oriental
1. Contexto ejecutivo
Tanto en Etiopía como en el conjunto de la región de África Oriental, las prácticas de evaluación siguen siendo predominantemente retrospectivas. Las instituciones —desde empresas públicas como Ethiopian Electric Power hasta industrias manufactureras, empresas de procesamiento de alimentos y programas de desarrollo— siguen dependiendo en gran medida de evaluaciones a posteriori que diagnostican los fracasos del pasado, pero que rara vez influyen de manera significativa en las decisiones futuras.
Si bien estos enfoques basados en la retrospectiva proporcionan rendición de cuentas y documentación, no logran facilitar una gobernanza anticipatoria. En entornos caracterizados por la volatilidad operativa, la incertidumbre de la cadena de suministro y las limitaciones de infraestructura, la evaluación debe evolucionar de un ejercicio de mantenimiento de registros a un sistema de toma de decisiones con visión de futuro.
2. Cambio conceptual: del análisis retrospectivo a la visión predictiva
Los marcos de evaluación tradicionales se basan en:
Estos enfoques, aunque necesarios, son intrínsecamente reactivos. Identifican las desviaciones después de que estas ya hayan impuesto costes financieros, operativos o de reputación.
Un paradigma de evaluación basado en el futuro, por el contrario, hace hincapié en:
Esta transición representa un cambio de «¿Qué ha pasado?» a «¿Qué es probable que pase, y cómo debemos responder ahora?»
3. Relevancia estratégica en el contexto etíope
3.1 Desarrollo de infraestructuras y energía
Las iniciativas a gran escala en Etiopía —especialmente en organizaciones como Ethiopian Electric Power— se caracterizan por plazos prolongados, complejidad técnica y dependencia de la experiencia externa. Desafíos recurrentes como ineficiencias en la perforación, retrasos en las adquisiciones y lagunas de coordinación se documentan con frecuencia, pero no se interiorizan lo suficiente.
Un modelo de evaluación orientado a la previsión permitiría:
]3.2 Operaciones industriales y de fabricación
En entornos de fabricación —como la producción de tuberías de plástico— los sistemas de garantía de calidad suelen funcionar como filtros finales en lugar de como mecanismos de control proactivos.
La evaluación retrospectiva suele identificar:
Sin embargo, un enfoque basado en el futuro:
Esta transformación es fundamental para mejorar la eficiencia operativa, reducir los residuos y mantener estándares de producto consistentes.
3.3 Programas de desarrollo e iniciativas del sector público
En países como Etiopía, Kenia y Tanzania, los sistemas de evaluación dentro de los programas financiados por donantes y los programas públicos suelen estar orientados al cumplimiento normativo. Los informes se elaboran para satisfacer requisitos externos en lugar de para informar la adaptación estratégica interna.
Esto da lugar a:
3.4 Sector alimentario y sistemas de procesamiento agrícola
El sector alimentario —que abarca la agricultura, el procesamiento agrícola y la distribución— es uno de los sistemas más críticos y, a la vez, más vulnerables de Etiopía y de toda África Oriental. Las prácticas de evaluación en este sector suelen ser reactivas, centrándose en las pérdidas poscosecha, los incidentes de seguridad alimentaria o la escasez en el mercado una vez que se producen.
Entre los principales retos se incluyen:
Un enfoque de evaluación basado en la previsión permitiría:
Por ejemplo, en lugar de reaccionar ante el deterioro de los cereales o la contaminación de los productos lácteos, los procesadores pueden implementar un seguimiento en tiempo real de la temperatura, la humedad y los indicadores de higiene para prevenir las pérdidas antes de que se produzcan.
4. Limitaciones estructurales para una evaluación prospectiva
Varias barreras sistémicas dificultan la transición hacia una evaluación basada en la previsión:
Cultura institucional
La evaluación se percibe a menudo como punitiva en lugar de formativa, lo que desalienta la transparencia y la reflexión crítica.
Deficiencias en la infraestructura de datos
Los sistemas de datos fragmentados, manuales e inconsistentes limitan la capacidad de generar conocimientos oportunos y aplicables.
Silos organizativos
El conocimiento permanece compartimentado, lo que impide el aprendizaje interfuncional y la respuesta coordinada.
Presiones operativas a corto plazo
Los objetivos de entrega inmediatos suelen prevalecer sobre las inversiones en capacidad analítica a largo plazo.
5. Marco operativo para una evaluación basada en el futuro
Para institucionalizar la prospectiva, las organizaciones deben adoptar el siguiente enfoque integrado:
5.1 Reposicionar la evaluación como instrumento de decisión
Los resultados de la evaluación deben estar explícitamente vinculados a la planificación futura, la asignación de recursos y los ajustes operativos.
5.2 Desarrollar indicadores de rendimiento predictivos
Pasar de métricas estáticas a indicadores dinámicos capaces de señalar riesgos emergentes, tales como:
5.3 Institucionalizar las «lecciones prospectivas»
Ir más allá de las «lecciones aprendidas» retrospectivas hacia «lecciones aplicadas» que se puedan poner en práctica, con responsabilidades definidas y plazos de implementación.
5.4 Incorporar la planificación basada en escenarios
Evaluar sistemáticamente las posibles perturbaciones —financieras, técnicas, medioambientales o logísticas— y predefinir estrategias de respuesta.
5.5 Establecer mecanismos de retroalimentación continua
Implementar sistemas de monitorización en tiempo real y revisiones rutinarias del rendimiento para garantizar una gestión adaptativa.
6. Ilustración aplicada
Sector energético (desarrollo geotérmico)
En lugar de realizar revisiones aisladas tras la finalización del proyecto, un sistema basado en la previsión:
Fabricación (producción de tuberías de HDPE)
En lugar de basarse en la inspección del producto final, las organizaciones deberían:
Sector alimentario (procesamiento agrícola y cadena de suministro)
En lugar de reaccionar ante:
Las organizaciones deberían:
Resultado:
7. Imperativos estratégicos para Etiopía
Para avanzar hacia una evaluación basada en el futuro, son esenciales las siguientes prioridades:
8. Conclusión
La evaluación retrospectiva, aunque necesaria, ya no es suficiente para abordar las complejidades de la trayectoria de desarrollo de Etiopía. La capacidad de anticiparse, adaptarse y responder de forma proactiva definirá la eficacia institucional en los próximos años.
Transformar la evaluación en un sistema orientado al futuro no es meramente una mejora metodológica, sino un imperativo estratégico.
El progreso sostenible no dependerá de la eficacia con la que las instituciones documenten el pasado, sino de la inteligencia con la que se preparen para el futuro.
Canada
Rhode Early Charles
Publicado el 24/04/2026
Para intentar responder a la pregunta y partir de lo que ya propone el documento, una condición clave es garantizar que el proceso sea asumido conjuntamente por las personas que utilizarán y convivirán con los resultados. Esta condición contribuye a que el trabajo sea ético, participativo, útil y, al mismo tiempo, esté integrado en el marco institucional. Esto forma parte de un cambio más amplio que pasa de la retrospectiva a la prospectiva, configurando activamente decisiones basadas en el futuro.
Cuando las partes interesadas ayudan a definir las preguntas, a dar forma a los métodos, a interpretar los resultados y se comprometen con el seguimiento, es menos probable que la evaluación sea extractiva, estará más basada en las necesidades reales y tendrá más probabilidades de influir en las decisiones efectivas.
Esto también se alinea con muchos enfoques de las Primeras Naciones en Canadá, donde la evaluación y la revisión de proyectos suelen estar impulsadas por la comunidad y estrechamente vinculadas a las prioridades locales, el consentimiento y la rendición de cuentas. Aunque el proceso exacto puede variar en función de la nación y de los acuerdos de financiación o gobernanza, el principio subyacente sigue siendo que las decisiones no deben imponerse desde fuera.
En resumen, la condición clave es la apropiación compartida desde el diseño hasta el uso. Las soluciones propuestas para los riesgos futuros deben responder a las necesidades futuras y ayudar a dar forma al futuro que la gente desea. Cuando esto ocurre, la apropiación se convierte en una realidad, no solo en una aspiración.
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 27/04/2026
Gracias, Rhode, por tu aportación. Estoy de acuerdo en que una evaluación orientada al futuro no puede limitarse a añadir escenarios o análisis prospectivos a un proceso extractivo. Tiene que cambiar quién define el valor, quién interpreta los datos y quién tiene autoridad sobre cómo se utilizan los resultados.
El énfasis en la apropiación compartida, desde el diseño hasta el uso, también es muy significativo. Cuando las comunidades y las partes interesadas definen conjuntamente las preguntas, los métodos, la interpretación y el seguimiento, la evaluación se convierte en algo más que una simple rendición de cuentas ante los financiadores. Se convierte en un proceso de construcción colectiva de sentido y de creación de futuro.
El vínculo con los enfoques de las Primeras Naciones refuerza la idea de que la evaluación orientada al futuro debe basarse en el consentimiento, la rendición de cuentas relacional, las prioridades locales y la autodeterminación. En ese sentido, la apropiación no es un complemento procedimental; es la condición que hace que la evaluación sea ética, útil y transformadora.
Nepal
Gana Pati Ojha
Community of Evaluators
Publicado el 24/04/2026
El debate #EvalforEarth llega justo en el momento oportuno. Muchas evaluaciones siguen indicándonos cómo funcionaron los proyectos ayer, mientras que los líderes necesitan cada vez más datos sobre cómo pueden sobrevivir los sistemas mañana.
En los ámbitos de la seguridad alimentaria, la agricultura, la resiliencia climática y la gobernanza, hay una lección que se repite una y otra vez: los resultados dependen menos de los proyectos individuales que de los sistemas en los que operan —instituciones, incentivos, alianzas, culturas de aprendizaje y compromiso político—. Los proyectos sólidos suelen fracasar dentro de sistemas débiles; las intervenciones modestas pueden tener éxito cuando se integran en instituciones adaptables y de confianza.
Por eso ya no basta con la evaluación retrospectiva. Puede evaluar con precisión los resultados y la eficiencia del pasado, pero pasar por alto las preguntas críticas con visión de futuro:
• ¿Seguirá siendo relevante este programa ante las crisis climáticas o la volatilidad del mercado?
• ¿Pueden las instituciones adaptarse cuando cambian las hipótesis?
• ¿Son resilientes las alianzas ante situaciones de estrés?
• ¿Persistirán los logros una vez que finalice la financiación?
La prospectiva estratégica ofrece herramientas prácticas para reforzar la evaluación: análisis de horizontes, planificación de escenarios, los Tres Horizontes y el análisis causal por capas. Estos métodos pueden ayudar a los evaluadores a pasar de un juicio estático a un aprendizaje dinámico.
Tres puntos de partida prácticos:
Quizás también debamos reinterpretar los criterios del CAD de la OCDE desde una perspectiva de futuro:
Relevancia = adecuación al futuro
Sostenibilidad = resiliencia ante crisis
Impacto = contribución a la transformación del sistema a largo plazo
El futuro de la evaluación no consiste en abandonar la retrospectiva. Consiste en combinar retrospectiva, perspicacia y prospectiva para que la evidencia pueda guiar la acción en un mundo incierto.
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 27/04/2026
Gracias, Gana. Esta es una exposición muy convincente de por qué la evaluación basada en la prospectiva se está convirtiendo en algo esencial, y no en una mera opción. Valoro especialmente el énfasis en los sistemas... Las evaluaciones suelen centrarse en exceso en el rendimiento de los proyectos, mientras que prestan poca atención a las condiciones institucionales, políticas, ecológicas y relacionales que determinan si los resultados pueden perdurar.
La propuesta de reformulación de los criterios del CAD de la OCDE resulta especialmente útil. Considerar la relevancia como «adaptación al futuro», la sostenibilidad como «resiliencia ante las crisis» y el impacto como «contribución a la transformación del sistema a largo plazo» ayuda a desplazar la evaluación del cumplimiento y la rendición de cuentas hacia el aprendizaje estratégico y la preparación.
En el caso de los sistemas alimentarios, la resiliencia climática, la agricultura y la gobernanza, esto parece especialmente urgente. La pregunta clave ya no es solo «¿Funcionó la intervención?», sino «¿En qué condiciones futuras podría seguir funcionando, adaptándose o ampliándose?». Ahí es donde la prospectiva puede profundizar significativamente la función evaluativa.
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 18/04/2026
Ya he vuelto de unas breves vacaciones improvisadas en las que no he abierto el portátil en seis días, pero me alegra ver que la conversación y el debate siguen adelante.
Ahora que entramos en nuestra última semana, quiero presentar la guía de FARA Criterios para evaluar la prospectiva de alta calidad de los sistemas alimentarios en África (el enlace se encuentra en la introducción de este foro de debate, pero también lo adjunto a continuación). Mi colega, la Dra. Katindi Sivi, fue coautora, así que me entusiasma dar a conocer su trabajo.
Lo que me parece especialmente útil de este informe es que no es un manual de prospectiva paso a paso. Se trata de un marco de calidad para reflexionar sobre qué hace que la prospectiva sea significativa, creíble, inclusiva y realmente útil para la toma de decisiones en contextos complejos de sistemas alimentarios. La guía sostiene que, en una época marcada por el riesgo climático, el cambio demográfico, la incertidumbre geopolítica y la desigualdad estructural, la prospectiva debe ir más allá de la elaboración de escenarios para avanzar hacia una gobernanza anticipatoria, la apropiación local y una influencia real en las políticas. También pone un énfasis inusual en las realidades africanas, incluyendo el conocimiento indígena, la informalidad, las relaciones de poder y la práctica participativa.
Esto me parece muy relevante para la conversación que hemos estado manteniendo aquí. Durante las últimas semanas, varios de ustedes nos han animado a pensar más allá de la mera rendición de cuentas retrospectiva. Silva y Amy preguntaron si la evaluación puede liberarse de la lógica del cumplimiento. Rick nos retó a pasar de la predicción a la preparación y a futuros plurales. Uzodinma hizo hincapié en la mentalidad, la apropiación local y el aprendizaje adaptativo. Rhode nos recordó que el conocimiento debe comunicarse de manera útil, no solo escribirse para los evaluadores. Todos esos temas se reflejan en esta guía.
La guía se articula en torno a nueve criterios interrelacionados, entre los que se incluyen la relevancia contextual, la inclusividad, la ética, el rigor metodológico, la comunicación estratégica, la integración institucional y los cambios en el pensamiento y el comportamiento. También sostiene que la evaluación de la prospectiva no debe centrarse en la precisión predictiva, sino en si la prospectiva mejora el aprendizaje (otro tema común en nuestros debates), la toma de decisiones, la contribución al cambio y la transformación sistémica a largo plazo.
Así pues, para esta última semana, me gustaría preguntar: ¿cómo sería en la práctica una evaluación basada en la prospectiva de alta calidad? ¿Qué condiciones deben darse para que sea ética, participativa, útil y esté integrada institucionalmente, en lugar de ser simplemente otro informe más en la estantería?
Benin
Alexis Adébayo ODOUN-IFA
Expert in MEAL
RAAF/ECOWAS
Publicado el 13/04/2026
Rose Thompson Coon y otros, en sus escritos, destacan la necesidad de replantearse la evaluación para integrar en ella una dimensión prospectiva, incluso futurista. De hecho, aunque la evaluación permite extraer lecciones, no siempre ofrece pistas inmediatas para su aplicación práctica una vez finalizada la intervención. Sin una revisión bibliográfica exhaustiva y una apropiación por parte de otros investigadores o diseñadores de proyectos futuros, las enseñanzas extraídas de las evaluaciones de las intervenciones tienden a caer en el olvido una vez finalizadas estas. Por lo tanto, los informes de evaluación se beneficiarían de la incorporación de análisis más profundos, que permitieran tener mejor en cuenta esta visión prospectiva y orientada hacia el futuro del desarrollo.
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 18/04/2026
Este es un punto importante, Alexis... gracias por tu aportación. Valoro especialmente tu observación de que, a menudo, las lecciones extraídas de la evaluación se documentan, pero no se aplican de manera significativa en el diseño, las políticas o las prácticas futuras. Tu comentario refuerza la importancia de adoptar un enfoque más orientado al futuro... la evaluación no solo debe reflejar lo que ha ocurrido, sino también contribuir a garantizar que el aprendizaje siga siendo útil, transferible y vigente más allá de la duración de una intervención concreta. El aprendizaje y la educación tienen, por naturaleza, fuertes elementos de futuro y previsión. ¿Cómo podemos integrar mejor el aprendizaje con visión de futuro en nuestras evaluaciones?
Italy
Silva Ferretti
Freelance consultant
Publicado el 13/04/2026
Es bastante difícil comentar un artículo al que no se puede acceder en su totalidad :-(
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 18/04/2026
¿A qué artículo te refieres? Adjunté «Fusionar la previsión y el pensamiento prospectivo para un nuevo paradigma de evaluación transformadora»en mi anterior publicación, así que deberías poder acceder a él.
Ghana
Ishmael Kwame Agbomlaku
Manager
Integrated Institute of professional, LA plage Meta Verse.
Publicado el 13/04/2026
Una perspectiva poderosa. La evolución de la retrospectiva a la prospectiva es precisamente el camino que debe seguir la evaluación, utilizando los datos no solo para informar, sino también para anticipar y mejorar los resultados. Esto es fundamental para un diseño eficaz de los programas.
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 18/04/2026
Gracias por el comentario, Ishmael. Estoy totalmente de acuerdo. La gran visión de futuro siempre contiene elementos de retrospectiva, por lo que no se trata de una competición, sino de colaboración y simbiosis. He oído que muchas tradiciones antiguas concebían a la humanidad como un ser que camina hacia atrás hacia el futuro... Saber de dónde venimos es importante, pero cuando vemos que el camino se curva o se desvía, debemos empezar a virar en esa dirección.
Italy
Silva Ferretti
Freelance consultant
Publicado el 13/04/2026
Sin duda, podemos mejorar nuestra capacidad de «mirar hacia el futuro»: comprender las posibles tendencias y analizar de forma más consciente las posibles consecuencias. Pero siempre evitando la tentación de convertir esto en «EL plan». Porque lo que importa es tener una dirección y agilidad, una mayor capacidad para ver y percibir los momentos decisivos... no un futuro predeterminado.
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 18/04/2026
Hola, Silva, gracias por tu comentario. Es muy fácil quedarse atrapado en «EL PLAN». Por eso me encanta trabajar con escenarios. Puedes tener un plan, pero cuando tienes tres o cuatro escenarios en perspectiva, siempre puedes someter EL PLAN a una prueba de resistencia y ver dónde hay que adaptarlo. Razón de más para la agilidad, la capacidad de ver y percibir los momentos decisivos, como mencionaste.
Italy
Silva Ferretti
Freelance consultant
Publicado el 13/04/2026
La pregunta más profunda es: ¿para qué sirve la evaluación? Si su principal finalidad es confirmar el cumplimiento (es decir, verificar que un plan se ha ejecutado tal y como se diseñó, que la teoría del cambio se ha cumplido...), entonces incorporar métodos de prospectiva no cambia nada. Simplemente estaremos anticipando el futuro al servicio de la misma lógica retrospectiva y del mismo conjunto de horizontes. Siempre en «modo cumplimiento». Antes de preguntarnos cómo puede la evaluación mejorar a la hora de anticipar el futuro, debemos plantearnos una pregunta previa: ¿estamos dispuestos a liberar a la evaluación de la obligación de confirmar el plan?
Senegal
Amy MARA
Economiste et Specialiste en Passation de Marché
Direction de la Dette Publique
Publicado el 17/04/2026
Buenos días,
Querida Silva:
Tu análisis resulta muy pertinente y invita a una reflexión en profundidad, en particular sobre la necesidad de replantearse la finalidad de la evaluación más allá de la mera lógica del cumplimiento.
La reflexión propuesta plantea una cuestión fundamental y pertinente: la de la finalidad real de la evaluación. En efecto, si la evaluación se reduce a una función de conformidad, se limita a verificar si las acciones llevadas a cabo se ajustan a las previsiones iniciales, sin cuestionar realmente su pertinencia, su impacto o su capacidad de adaptación a las realidades cambiantes.
Desde esta perspectiva, la introducción de métodos prospectivos en una evaluación encerrada en una lógica de conformidad parece insuficiente. Incluso corre el riesgo de reproducir los mismos esquemas, al proyectar simplemente en el futuro hipótesis ya fijadas, sin cuestionar los marcos de análisis. Así, anticipar el futuro sin transformar la finalidad de la evaluación equivale a prolongar un enfoque retrospectivo bajo otra forma.
Por lo tanto, la cuestión central pasa a ser la transformación del papel de la evaluación. Ya no se trata únicamente de confirmar un plan, sino de cuestionar las hipótesis que lo sustentan, identificar las discrepancias entre las intenciones y los resultados y, sobre todo, acompañar la toma de decisiones en contextos inciertos. Una evaluación orientada al futuro debe ser una herramienta de aprendizaje, adaptación e innovación.
Liberar a la evaluación de la obligación de confirmar el plan implica varios cambios importantes. En primer lugar, aceptar que los programas puedan evolucionar en función de las realidades sobre el terreno. A continuación, integrar enfoques más flexibles, como la evaluación en tiempo real o el aprendizaje adaptativo. Por último, reconocer que la evaluación puede arrojar resultados críticos, a veces en contradicción con los objetivos iniciales.
Sin embargo, esta transformación no está exenta de retos. Supone un cambio de cultura institucional, en el que los responsables de la toma de decisiones acepten la incertidumbre y el cuestionamiento. También requiere capacidades técnicas reforzadas y una mayor apertura a la participación de las partes interesadas.
En conclusión, la evaluación solo podrá integrar verdaderamente una dimensión prospectiva si se libera de su función estrictamente normativa. Debe evolucionar hacia un papel estratégico, orientado al aprendizaje y la anticipación, para responder mejor a los retos complejos y dinámicos de las políticas públicas.
Amy MARA
Economista
Dakar, Senegal
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 18/04/2026
Muchas gracias por esta contribución tan perspicaz y bien redactada. Has dado en el clavo en un punto clave de nuestro debate... mientras la evaluación se limite a una lógica de cumplimiento, incluso la introducción de métodos prospectivos corre el riesgo de producir solo un cambio superficial en lugar de un cambio genuino de enfoque. Valoro especialmente tu énfasis en la necesidad de transformar el propósito mismo de la evaluación, para que se convierta en un espacio de aprendizaje, adaptación y toma de decisiones ante la incertidumbre. Su observación sobre la aceptación institucional de la crítica, la incertidumbre y la evolución de los programas es crucial, ya que muestra claramente que el reto no es meramente metodológico, sino también cultural y político. Es precisamente esta tensión entre la evaluación normativa y la evaluación prospectiva la que debemos seguir explorando juntos.
United Kingdom
Daniel Ticehurst
Monitoring > Evaluation Specialist
freelance
Publicado el 29/04/2026
Silva, muy buena observación sobre cómo algunos utilizan la evaluación para justificar decisiones pasadas. En cuanto a la previsión, yo me resistiría a intentar que la evaluación predijera mejor el futuro. Es una tarea inútil. Más bien, hay que crear sistemas que puedan ver, responder y adaptarse más rápido. Una buena «previsión» se basa en:
la iteración rápida; el reconocimiento de patrones a través de los experimentos; y la actualización continua de los supuestos. Esto ayuda a afrontar mejor el futuro a medida que se va desarrollando
Germany
Ines Freier
Senior consultant for NRM and biodiversity, Green economy
consultant
Publicado el 13/04/2026
El artículo propone una opción para evaluar nuevas iniciativas especulativas que no están bajo control público. El uso de métodos prospectivos en lugar de los resultados históricos también puede resultar contraproducente.
Recientemente evalué fondos de financiación combinada; el rendimiento de los fondos no fue el esperado debido a una serie de factores derivados de la investigación sobre gestión y desarrollo empresarial, como el «conozca a su cliente». Nuestros expertos en la materia siempre intentaron desarrollar nuevos escenarios para el futuro en los que las instalaciones funcionaran mejor. Las herramientas de prospectiva se aplican dentro del sistema de evaluación existente, basado en departamentos o instituciones de evaluación y métodos que, en la mayoría de los casos, carecen de habilidades técnicas y recursos específicos que mejoren el sistema de evaluación. Deberían explorarse alternativas al sistema de evaluación actual, como procesos participativos para la formulación y la implementación de políticas, por ejemplo, grupos de partes interesadas en áreas políticas específicas que proporcionen retroalimentación sobre políticas concretas. De esta manera, se crean sistemas reflexivos y de aprendizaje orientados al futuro mediante bucles de retroalimentación. Aquí, la programación futura es incluida por las partes interesadas. Ejemplos de ello son las políticas brasileñas para la agricultura familiar o la nutrición, que son configuradas por comisiones de partes interesadas a todos los niveles.
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 18/04/2026
Excelente comentario, Inés, y una advertencia muy valiosa. Valoro tu observación de que recurrir a la prospectiva en lugar de a datos empíricos sobre el rendimiento real puede convertirse en una forma de justificar sin fin unos resultados deficientes mediante escenarios futuros imaginarios, especialmente cuando los equipos de evaluación carecen de los conocimientos técnicos o específicos del sector necesarios para cuestionar las hipótesis. Tu énfasis en los sistemas participativos y ricos en retroalimentación es especialmente importante, porque sugiere que la evaluación orientada al futuro no debe basarse únicamente en los evaluadores y las instituciones, sino también en una participación estructurada de las partes interesadas que pueda dar forma al diseño, la implementación y la adaptación de las políticas en tiempo real. Por lo tanto, desarrollar la alfabetización sobre el futuro con las comunidades es también un elemento importante de nuestras conversaciones.
Benin
Koffi Moïse Bienvenu Sodjinou
Chargé de Programme
CASAD International
Publicado el 09/04/2026
La evaluación ya no puede limitarse a ser un simple acto de medición o una constatación congelada en el tiempo; encuentra su verdadera razón de ser en su capacidad para generar una transformación duradera. Al ir más allá de la función tradicional de control para convertirse en una palanca de cambio, actúa como un motor de reflexión que obliga a los actores a confrontar sus prácticas con la realidad de los resultados. Evaluar sin transformar equivaldría a establecer un diagnóstico sin intención de curar, lo que convertiría el ejercicio en algo estéril y puramente burocrático. Por el contrario, una evaluación orientada a la evolución permite identificar los puntos de ruptura y las fuentes de innovación, transformando el error en una oportunidad de aprendizaje y el juicio en una herramienta de acompañamiento.
Desde el punto de vista ético y estratégico, esta dimensión transformadora es esencial para evitar la inercia y garantizar la eficacia de las acciones emprendidas. En un entorno en constante cambio, la evaluación debe servir de brújula dinámica: no solo mira hacia atrás para validar los logros, sino que proyecta a las organizaciones o a los individuos hacia el futuro ajustando las trayectorias. En definitiva, la evaluación solo alcanza su pleno valor cuando se convierte en un proceso «empoderador», capaz de modificar los comportamientos y optimizar los sistemas para lograr un impacto real y tangible.
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 18/04/2026
Gracias, Koffi. Has hecho algunas observaciones muy acertadas y has contribuido a definir claramente la evaluación como algo mucho más vivo y trascendental que el mero cumplimiento normativo o el juicio retrospectivo. Valoro especialmente la idea de que la evaluación debe funcionar como una brújula dinámica, ayudando a las personas y a las instituciones no solo a comprender dónde han estado, sino también a ajustar el rumbo hacia donde se dirigen. Enmarcar la evaluación como un diagnóstico sin tratamiento resulta especialmente elocuente, porque capta por qué la intención transformadora es importante si se quiere que la evaluación contribuya al aprendizaje real, la adaptación y el cambio duradero.
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 06/04/2026
Introducción a la tercera semana
Para la tercera semana, me gustaría presentar el artículo «Fusionar la previsión y el pensamiento prospectivo para un nuevo paradigma de evaluación transformadora», de Rose Thompson Coon, Katri Vataja y Pinja Parkkonen (adjunto a continuación).
Su artículo sostiene que, si la evaluación pretende contribuir a la transformación en un mundo incierto y complejo, no puede seguir centrándose principalmente en evaluar el desempeño pasado. En cambio, debe centrarse más en el futuro, ser más dinámica y estar más capacitada para abordar múltiples futuros posibles.
Lo que hace que este artículo sea especialmente útil para nuestro debate es que no se queda en el plano teórico. Utilizando un caso de Sitra en Finlandia, las autoras muestran cómo los métodos de prospectiva, como el análisis de horizontes (Horizon Scanning) y un proceso Delphi modificado, pueden integrarse en la evaluación para validar las opciones estratégicas actuales, generar opciones de programación futuras, profundizar en el aprendizaje sobre la complejidad y fortalecer la toma de decisiones estratégicas. También sostienen que este cambio no es solo metodológico. Requiere un replanteamiento más amplio del propósito de la evaluación, incluyendo cuestiones de poder, participación y de qué futuros se están imaginando y priorizando.
Este artículo ofrece un puente práctico entre el pensamiento prospectivo y la evaluación transformadora. Ayuda a trasladar el debate de «¿Por qué debería la evaluación basarse más en el futuro?» a «¿Cómo se traduciría esto realmente en la práctica?».
También plantea un importante desafío para todos nosotros. Si la evaluación debe ayudar a configurar los futuros deseados, ¿cómo debería abordar las cuestiones de poder, participación y de quién es el futuro que se está definiendo?
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 06/04/2026
Resumen de la segunda semana
El debate de la semana pasada puso de manifiesto una tensión rica y oportuna en el núcleo de la evaluación orientada al futuro, es decir, si la evaluación debe seguir orientada hacia la predicción y el cambio lineal, o si debe orientarse hacia la preparación, la pluralidad, el aprendizaje y la adaptación.
Rick Davies defendió con firmeza esta postura al argumentar que, en un mundo de profunda incertidumbre, la evaluación debería tener en cuenta múltiples futuros suficientemente diversos, en lugar de basarse en una lógica predictiva única. También planteó la importante cuestión de qué criterios deberíamos utilizar para evaluar los futuros, sugiriendo tanto criterios cognitivos sobre cómo pensamos como criterios conductuales sobre cómo respondemos. Además, advirtió contra el uso demasiado impreciso del término «transformación», recordándonos que la transformación no es intrínsecamente buena y que los evaluadores deben permanecer atentos a los objetivos y la política del cambio en sí mismo.
Michele Friend ofreció un importante replanteamiento filosófico y metodológico. En lugar de preguntarse qué debe cambiar primero, argumentó que la transformación no debe considerarse en absoluto como una secuencia lineal. Los métodos, los criterios, las instituciones y las mentalidades evolucionan conjuntamente a través de bucles de retroalimentación entre la evaluación, el diálogo, la viabilidad y la implementación. Su ejemplo mostró la evaluación como un proceso iterativo y reflexivo que no solo juzga el desempeño, sino que también ayuda a las personas y a las instituciones a preguntarse en qué se están convirtiendo.
El Dr. Uzodinma Akujekwe Adirieje centró la conversación en los sistemas de salud africanos y de bajos recursos, haciendo hincapié en que el cambio más profundo debe ser de mentalidad: alejarse de la presentación de informes orientada al cumplimiento y dirigida a los donantes, y avanzar hacia un aprendizaje adaptativo, de propiedad local y orientado a la resolución de problemas. Su contribución fue especialmente valiosa al mostrar que la evaluación transformadora no es abstracta; puede producir resultados concretos cuando la evidencia se integra en la toma de decisiones en tiempo real y en las realidades de la comunidad.
Rhode Early Charles amplió el debate argumentando que la transformación también depende de cómo se comunica el conocimiento de la evaluación. Los informes suelen seguir siendo demasiado técnicos y orientados a los evaluadores. Abogó por que los resultados de la evaluación se convirtieran en múltiples productos de conocimiento adaptados que diferentes públicos puedan utilizar realmente, al tiempo que advirtió que los enfoques de datos excesivamente reducidos pueden pasar por alto cuestiones emergentes y oportunidades de aprendizaje estratégico.
En conjunto, los intercambios de la semana sugieren que la evaluación informada sobre el futuro puede requerir no un único cambio, sino varios a la vez… de la predicción a la preparación, de futuros singulares a plurales, de modelos lineales a un aprendizaje rico en retroalimentación, del cumplimiento a la apropiación local, y de informes estáticos a formas de conocimiento más utilizables.
En el plano técnico, Silva planteó una pregunta práctica sobre la plataforma. Que yo sepa, no se puede seleccionar un hilo y contribuir a los comentarios de otra persona. No obstante, se lo transmitiré al equipo de EvalForEarth.
Canada
Rhode Early Charles
Publicado el 01/04/2026
En los sistemas de salud africanos y de escasos recursos, la evaluación suele servir con demasiada frecuencia como un ejercicio de rendición de cuentas a posteriori, en lugar de como una herramienta para la transformación sistémica. Tras décadas de experiencia en el fortalecimiento de los sistemas de salud, el primer y más crucial cambio debe producirse en la mentalidad: cómo percibimos el propósito y la apropiación de la evidencia. Los evaluadores y los responsables de la toma de decisiones suelen actuar con una mentalidad de mero cumplimiento, elaborando informes que satisfacen a los donantes externos pero que no logran captar las realidades matizadas sobre el terreno. Recientemente, en el estado de Lagos (Nigeria), el seguimiento rutinario del programa de salud materna se había centrado exclusivamente en los partos en centros sanitarios. Sin embargo, al adoptar un enfoque orientado al aprendizaje —que examinaba la calidad de la atención, la experiencia de las pacientes y los patrones de derivación—, se descubrió que el 42 % de las mujeres evitaba acudir a las clínicas locales debido a la percepción de que los servicios eran de baja calidad. La formación específica del personal y la reasignación de recursos aumentaron posteriormente los partos en centros sanitarios en un 17 % en el plazo de un año.
De manera similar, el seguimiento dirigido por la comunidad en otro distrito nigeriano reveló una barrera del 40 % debida a los costes de transporte ocultos, a pesar de que los informes mostraban una «satisfacción» de las pacientes del 95 %. Estas observaciones ponen de relieve aquellos métodos y criterios que, por muy sólidos que sean técnicamente, solo se aplican de manera efectiva una vez que la mentalidad evoluciona para dar prioridad al aprendizaje adaptativo y basado en la información local, en lugar de a la presentación de informes extractivos.
Las pruebas de los recientes diálogos «Vida y Salud» del primer trimestre de 2026 de la Asociación Afrihealth Optonet (AHOA) muestran que los distritos que utilizan plataformas digitales integradas y la evaluación participativa lograron un aumento del 15 % en la cobertura de vacunación, lo que demuestra que integrar la evaluación en la resolución de problemas en tiempo real, y no solo en la presentación de informes retrospectivos, produce un impacto tangible en la salud.
La sostenibilidad y el desarrollo a largo plazo dependen de esta alineación. La evaluación transformadora no consiste en hojas de cálculo mejores o paneles de control más sofisticados; se trata de descolonizar la intención, garantizar que los datos sirvan a las soluciones locales y fomentar una cultura de indagación crítica. En los limitados sistemas de salud africanos, el cambio de mentalidad es el punto de apoyo sobre el que giran todos los métodos, criterios y reformas institucionales hacia un cambio sistémico y duradero.
Nigeria
Dr. Uzodinma Akujekwe Adirieje
CEO
Afrihealth Optonet Association (AHOA) - CSOs Network
Publicado el 01/04/2026
En los sistemas de salud africanos y de escasos recursos, la evaluación suele servir con demasiada frecuencia como un ejercicio de rendición de cuentas a posteriori, en lugar de como una herramienta para la transformación sistémica. Tras décadas de experiencia en el fortalecimiento de los sistemas de salud, el primer y más crucial cambio debe producirse en la mentalidad: cómo percibimos el propósito y la apropiación de la evidencia. Los evaluadores y los responsables de la toma de decisiones suelen actuar con una mentalidad de mero cumplimiento, elaborando informes que satisfacen a los donantes externos pero que no logran captar las realidades matizadas sobre el terreno. Recientemente, en el estado de Lagos (Nigeria), el seguimiento rutinario del programa de salud materna se había centrado exclusivamente en los partos en centros sanitarios. Sin embargo, al adoptar un enfoque orientado al aprendizaje —que examinaba la calidad de la atención, la experiencia de las pacientes y los patrones de derivación—, se descubrió que el 42 % de las mujeres evitaba acudir a las clínicas locales debido a la percepción de que los servicios eran de baja calidad. La formación específica del personal y la reasignación de recursos aumentaron posteriormente los partos en centros sanitarios en un 17 % en el plazo de un año.
De manera similar, el seguimiento dirigido por la comunidad en otro distrito nigeriano reveló una barrera del 40 % debida a los costes de transporte ocultos, a pesar de que los informes mostraban una «satisfacción» de las pacientes del 95 %. Estas observaciones ponen de relieve aquellos métodos y criterios que, por muy sólidos que sean técnicamente, solo se aplican de manera efectiva una vez que la mentalidad evoluciona para dar prioridad al aprendizaje adaptativo y basado en la información local, en lugar de a la presentación de informes extractivos.
Las pruebas de los recientes diálogos «Vida y Salud» del primer trimestre de 2026 de la Asociación Afrihealth Optonet (AHOA) muestran que los distritos que utilizan plataformas digitales integradas y la evaluación participativa lograron un aumento del 15 % en la cobertura de vacunación, lo que demuestra que integrar la evaluación en la resolución de problemas en tiempo real, y no solo en la presentación de informes retrospectivos, produce un impacto tangible en la salud.
La sostenibilidad y el desarrollo a largo plazo dependen de esta alineación. La evaluación transformadora no consiste en hojas de cálculo mejores o paneles de control más sofisticados; se trata de descolonizar la intención, garantizar que los datos sirvan a las soluciones locales y fomentar una cultura de indagación crítica. En los limitados sistemas de salud africanos, el cambio de mentalidad es el punto de apoyo sobre el que giran todos los métodos, criterios y reformas institucionales hacia un cambio sistémico y duradero.
United Kingdom
Rick Davies
Evaluation Consultant
Publicado el 01/04/2026
Si la pregunta de esta semana es «Si la evaluación debe contribuir a la transformación, ¿qué es exactamente lo que debe cambiar primero… nuestros métodos, nuestros criterios, nuestras instituciones, nuestra mentalidad subyacente o algo más?», repetiré mi argumento a continuación... existe una posible y grave discrepancia entre la naturaleza predictiva de una teoría del cambio tal y como la utilizan los evaluadores y la necesidad de estar preparados en un mundo muy incierto: una visión única del futuro frente a una visión plural de los futuros
[Por cierto, la estructura de visualización para este tipo de diálogo debería ser ramificada, no una línea única]
Y, por favor, no utilicemos la palabra «transformacional» a la ligera. Putin, Trump y otros déspotas están muy interesados en la transformación de un tipo u otro. ¿Qué hay de las mejoras incrementales, o tal vez incluso simplemente sobrevivir, como objetivo? :-) La inflación adopta muchas formas, incluidos los cambios en nuestro vocabulario. Por ejemplo, en el pasado solo teníamos «detalles», pero ahora tenemos «granularidad». Vaya... las cosas realmente están mejorando... ¿o no?
United States of America
Michele Friend
Professor
George Washington University
Publicado el 30/03/2026
Hola a todos,
Me alegra formar parte de este debate. Mi formación es en filosofía, así que probablemente plantearé preguntas de otro tipo. Steven Lichty preguntó: «Si la evaluación debe contribuir a la transformación, ¿qué es exactamente lo que debe cambiar primero… nuestros métodos, nuestros criterios, nuestras instituciones, nuestra mentalidad subyacente o algo más?»
No creo que debamos plantear la pregunta de esta manera. La transformación no es un proceso lineal en el que hay un primer paso, luego un segundo, luego un tercero, y así sucesivamente. Más bien, suceden varias cosas al mismo tiempo, y el punto de partida de cada uno de nosotros depende de nosotros mismos, de lo que estamos evaluando y de cuál es el propósito percibido de la evaluación. Es decir, lo importante es un ciclo de retroalimentación entre la evaluación y las personas afectadas por ella.
Nuestro equipo evaluó recientemente un edificio. Este había cumplido los requisitos para la certificación LEED. Para nuestra sorpresa, superó los criterios LEED. Incluimos las características añadidas en nuestra evaluación (nuestro método es bastante flexible en este sentido). Utilizamos la evaluación para formular recomendaciones de mejoras adicionales. Así pues, el método de evaluación incluyó esas recomendaciones, y las recomendaciones dan pie a una conversación —sobre viabilidad, implementación, plazos, importancia, etc. Esa conversación se retroalimenta a la evaluación y a las recomendaciones. La conversación también lleva a las personas afectadas por la evaluación a plantearse preguntas profundas sobre sí mismas, quiénes son y qué quieren ser en el contexto de la institución. Así, los criterios, las instituciones y la mentalidad cambian al mismo tiempo a través de nuestro proceso de evaluación y retroalimentación.
United Kingdom
Rick Davies
Evaluation Consultant
Publicado el 30/03/2026
Cuando el futuro parece más incierto que nunca, puede resultar útil centrarse más en la preparación que en la predicción. Para mejorar la preparación, debemos plantearnos múltiples versiones del futuro, no solo una, y estas versiones deben ser lo suficientemente diversas. Una vez generados esos futuros, ¿cómo podemos evaluarlos? Me interesaría conocer la opinión de los demás sobre cuáles podrían ser los criterios relevantes que se deberían aplicar. Para empezar, sugiero que los criterios se pueden clasificar en dos grandes categorías:
1. Cognitivos: criterios relacionados con cómo pensamos sobre el futuro;
2. Conductuales: criterios relacionados con cómo respondemos a esos futuros antes y después de que se hagan realidad.
Italy
Silva Ferretti
Freelance consultant
Publicado el 30/03/2026
¿Es posible responder a las publicaciones y seleccionar una conversación? No he encontrado la opción para hacerlo. ¡Y al iniciar un mensaje nuevo se interrumpe el hilo de la conversación!
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