Amy, gracias por esto. Has descrito el panorama de forma magnífica. Lo que más me llama la atención de tu enfoque es la palabra «transformación». No estás describiendo un simple ajuste en la metodología de evaluación… sino un cambio fundamental en la finalidad de la evaluación. Pasar del veredicto a la orientación… de la rendición de cuentas a la anticipación. Los cuatro pilares que identificas son convincentes por sí mismos. Pero creo que lo que los hace poderosos es cómo se refuerzan entre sí. El análisis de escenarios sin la participación de las partes interesadas corre el riesgo de convertirse en un ejercicio técnico desconectado de las realidades vividas. El seguimiento en tiempo real sin una cultura de aprendizaje solo genera datos sobre los que nadie actúa. Juntos, sin embargo, comienzan a describir algo que se siente genuinamente diferente: la evaluación como una conversación continua y viva con el futuro. Una pregunta que me suscita tu publicación: ¿Quién impulsa esta transformación? Los evaluadores pueden abogar por enfoques con visión de futuro, pero mucho depende de si los responsables de la contratación y los tomadores de decisiones están dispuestos a financiarlos y utilizarlos. Según tu experiencia, ¿dónde ha sido más fuerte el interés por la evaluación prospectiva y qué ha marcado la diferencia? Tu contribución también supone una buena transición hacia nuestro tema central de la próxima semana: el imperativo transformacional. Me alegro mucho de que formes parte de este debate.
RE: From Hindsight to Foresight: How Evaluation Can Become Future-Informed
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 27/03/2026
Amy, gracias por esto. Has descrito el panorama de forma magnífica. Lo que más me llama la atención de tu enfoque es la palabra «transformación». No estás describiendo un simple ajuste en la metodología de evaluación… sino un cambio fundamental en la finalidad de la evaluación. Pasar del veredicto a la orientación… de la rendición de cuentas a la anticipación.
Los cuatro pilares que identificas son convincentes por sí mismos. Pero creo que lo que los hace poderosos es cómo se refuerzan entre sí. El análisis de escenarios sin la participación de las partes interesadas corre el riesgo de convertirse en un ejercicio técnico desconectado de las realidades vividas. El seguimiento en tiempo real sin una cultura de aprendizaje solo genera datos sobre los que nadie actúa. Juntos, sin embargo, comienzan a describir algo que se siente genuinamente diferente: la evaluación como una conversación continua y viva con el futuro.
Una pregunta que me suscita tu publicación: ¿Quién impulsa esta transformación? Los evaluadores pueden abogar por enfoques con visión de futuro, pero mucho depende de si los responsables de la contratación y los tomadores de decisiones están dispuestos a financiarlos y utilizarlos. Según tu experiencia, ¿dónde ha sido más fuerte el interés por la evaluación prospectiva y qué ha marcado la diferencia?
Tu contribución también supone una buena transición hacia nuestro tema central de la próxima semana: el imperativo transformacional. Me alegro mucho de que formes parte de este debate.