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RE: From Hindsight to Foresight: How Evaluation Can Become Future-Informed

Steven Lynn Lichty

Kenya

Steven Lynn Lichty

Managing Partner

REAL Consulting Group

Publicado el 28/03/2026

Resumen - Semana 1

Esta primera semana de debate ha dejado una cosa muy clara... la necesidad de una evaluación orientada al futuro no proviene de un único sector o metodología. Surge de la frustración vivida en la práctica. Conny Rietdorf nos recordó que la «L» de MEL suele ser la primera víctima cuando la evaluación se convierte en un mero ejercicio de cumplimiento normativo en lugar de un espacio para la reflexión y el aprendizaje. A continuación, Carlos Tarazona llevó la conversación más allá a través de la evaluación «One Health» de la FAO, mostrando cómo un análisis retrospectivo puede ser sólido respecto al pasado y, aun así, insuficiente para los futuros que están surgiendo. Su replanteamiento de la relevancia como aptitud para el futuro, de la sostenibilidad como resiliencia ante el cambio y de la coherencia como la capacidad de trabajar entre sistemas nos proporcionó un lenguaje poderoso para pensar de forma diferente.

Otros participantes afinaron el panorama. Serdar Bayryyev destacó las condiciones institucionales necesarias para este cambio (es decir, capacidad, marcos prácticos y cambio organizativo). Silva Ferretti nos retó a no tratar la prospectiva como una solución técnica para un problema cultural más profundo, planteando la pregunta más difícil: «¿Para qué sirve la evaluación?». Alexis Adébayo situó el debate en la realidad climática, donde las perturbaciones externas pueden desestabilizar la atribución y debilitar la utilidad de los resultados. Rhode Early Charles nos recordó que el análisis predictivo y la prospectiva no son rivales, sino complementos, especialmente si logramos superar la fragmentación de los sistemas de datos. Emmanuel Erick Igiha y Amy Mara nos devolvieron al propósito. La evaluación, en su mejor expresión, debería ayudar a las personas a mejorar, adaptarse y afrontar lo que viene después.

Así pues, el hilo conductor que surge de la primera semana es este: el paso de la retrospectiva a la prospectiva es metodológico, sí, pero también institucional y profundamente cultural. Requiere no solo nuevas herramientas, sino también una orientación diferente hacia la evidencia, la incertidumbre, el aprendizaje y el cambio. Parece un punto de partida importante.

Mirando hacia el futuro: La semana que viene, nos centraremos en el imperativo transformacional y examinaremos la previsión transformadora a través de un próximo artículo en el Journal of MultiDisciplinary Evaluation. Si no está familiarizado con el imperativo transformacional dentro de los ecosistemas de evaluación, he adjuntado un breve resumen de cuatro páginas escrito por Scott Chaplowe y Joyce Mukoma.