El debate #EvalforEarth llega justo en el momento oportuno. Muchas evaluaciones siguen indicándonos cómo funcionaron los proyectos ayer, mientras que los líderes necesitan cada vez más datos sobre cómo pueden sobrevivir los sistemas mañana.
En los ámbitos de la seguridad alimentaria, la agricultura, la resiliencia climática y la gobernanza, hay una lección que se repite una y otra vez: los resultados dependen menos de los proyectos individuales que de los sistemas en los que operan —instituciones, incentivos, alianzas, culturas de aprendizaje y compromiso político—. Los proyectos sólidos suelen fracasar dentro de sistemas débiles; las intervenciones modestas pueden tener éxito cuando se integran en instituciones adaptables y de confianza.
Por eso ya no basta con la evaluación retrospectiva. Puede evaluar con precisión los resultados y la eficiencia del pasado, pero pasar por alto las preguntas críticas con visión de futuro:
• ¿Seguirá siendo relevante este programa ante las crisis climáticas o la volatilidad del mercado?
• ¿Pueden las instituciones adaptarse cuando cambian las hipótesis?
• ¿Son resilientes las alianzas ante situaciones de estrés?
• ¿Persistirán los logros una vez que finalice la financiación?
La prospectiva estratégica ofrece herramientas prácticas para reforzar la evaluación: análisis de horizontes, planificación de escenarios, los Tres Horizontes y el análisis causal por capas. Estos métodos pueden ayudar a los evaluadores a pasar de un juicio estático a un aprendizaje dinámico.
Tres puntos de partida prácticos:
Fase de diseño: someter a pruebas de estrés las teorías del cambio frente a múltiples escenarios futuros.
Fase de evaluación: evaluar la capacidad de adaptación, la resiliencia institucional y la coherencia del sistema, no solo el rendimiento actual.
Fase de recomendación: ofrecer opciones sólidas en futuros plausibles, no solo en condiciones ideales.
Quizás también debamos reinterpretar los criterios del CAD de la OCDE desde una perspectiva de futuro:
Relevancia = adecuación al futuro
Sostenibilidad = resiliencia ante crisis
Impacto = contribución a la transformación del sistema a largo plazo
El futuro de la evaluación no consiste en abandonar la retrospectiva. Consiste en combinar retrospectiva, perspicacia y prospectiva para que la evidencia pueda guiar la acción en un mundo incierto.
RE: From Hindsight to Foresight: How Evaluation Can Become Future-Informed
Nepal
Gana Pati Ojha
Community of Evaluators
Publicado el 24/04/2026
El debate #EvalforEarth llega justo en el momento oportuno. Muchas evaluaciones siguen indicándonos cómo funcionaron los proyectos ayer, mientras que los líderes necesitan cada vez más datos sobre cómo pueden sobrevivir los sistemas mañana.
En los ámbitos de la seguridad alimentaria, la agricultura, la resiliencia climática y la gobernanza, hay una lección que se repite una y otra vez: los resultados dependen menos de los proyectos individuales que de los sistemas en los que operan —instituciones, incentivos, alianzas, culturas de aprendizaje y compromiso político—. Los proyectos sólidos suelen fracasar dentro de sistemas débiles; las intervenciones modestas pueden tener éxito cuando se integran en instituciones adaptables y de confianza.
Por eso ya no basta con la evaluación retrospectiva. Puede evaluar con precisión los resultados y la eficiencia del pasado, pero pasar por alto las preguntas críticas con visión de futuro:
• ¿Seguirá siendo relevante este programa ante las crisis climáticas o la volatilidad del mercado?
• ¿Pueden las instituciones adaptarse cuando cambian las hipótesis?
• ¿Son resilientes las alianzas ante situaciones de estrés?
• ¿Persistirán los logros una vez que finalice la financiación?
La prospectiva estratégica ofrece herramientas prácticas para reforzar la evaluación: análisis de horizontes, planificación de escenarios, los Tres Horizontes y el análisis causal por capas. Estos métodos pueden ayudar a los evaluadores a pasar de un juicio estático a un aprendizaje dinámico.
Tres puntos de partida prácticos:
Quizás también debamos reinterpretar los criterios del CAD de la OCDE desde una perspectiva de futuro:
Relevancia = adecuación al futuro
Sostenibilidad = resiliencia ante crisis
Impacto = contribución a la transformación del sistema a largo plazo
El futuro de la evaluación no consiste en abandonar la retrospectiva. Consiste en combinar retrospectiva, perspicacia y prospectiva para que la evidencia pueda guiar la acción en un mundo incierto.