Gracias, Ismael. Estoy totalmente de acuerdo con tu idea central de que la evaluación debe convertirse en una herramienta de toma de decisiones con visión de futuro, y no solo en un mecanismo para juzgar el rendimiento pasado. La perspectiva retrospectiva sigue siendo esencial, pero no es suficiente cuando los programas operan en sistemas marcados por la volatilidad climática, la incertidumbre política, los cambios tecnológicos y las necesidades cambiantes de las comunidades.
Tus ejemplos sobre la agricultura y la gestión del agua son especialmente relevantes. En esos sectores, los datos históricos de rendimiento nos dicen lo que ha pasado, pero las proyecciones climáticas, la planificación de escenarios y el seguimiento en tiempo real nos ayudan a plantearnos una pregunta más estratégica: ¿qué es probable que siga siendo viable en diferentes condiciones futuras?
También valoro tu referencia a la evaluación adaptativa y de desarrollo. Para mí, es aquí donde la prospectiva y la evaluación se refuerzan mutuamente. La prospectiva ayuda a identificar riesgos emergentes, supuestos y vías alternativas, mientras que la evaluación adaptativa ayuda a los programas a aprender y ajustarse a medida que esos futuros comienzan a desarrollarse. El reto consiste en garantizar que el análisis predictivo y los datos en tiempo real no se conviertan en meros ejercicios técnicos, sino que se combinen con la interpretación participativa, el conocimiento local y el criterio profesional. Eso es lo que convierte la información en decisiones útiles.
RE: From Hindsight to Foresight: How Evaluation Can Become Future-Informed
Kenya
Steven Lynn Lichty
Managing Partner
REAL Consulting Group
Publicado el 29/04/2026
Gracias, Ismael. Estoy totalmente de acuerdo con tu idea central de que la evaluación debe convertirse en una herramienta de toma de decisiones con visión de futuro, y no solo en un mecanismo para juzgar el rendimiento pasado. La perspectiva retrospectiva sigue siendo esencial, pero no es suficiente cuando los programas operan en sistemas marcados por la volatilidad climática, la incertidumbre política, los cambios tecnológicos y las necesidades cambiantes de las comunidades.
Tus ejemplos sobre la agricultura y la gestión del agua son especialmente relevantes. En esos sectores, los datos históricos de rendimiento nos dicen lo que ha pasado, pero las proyecciones climáticas, la planificación de escenarios y el seguimiento en tiempo real nos ayudan a plantearnos una pregunta más estratégica: ¿qué es probable que siga siendo viable en diferentes condiciones futuras?
También valoro tu referencia a la evaluación adaptativa y de desarrollo. Para mí, es aquí donde la prospectiva y la evaluación se refuerzan mutuamente. La prospectiva ayuda a identificar riesgos emergentes, supuestos y vías alternativas, mientras que la evaluación adaptativa ayuda a los programas a aprender y ajustarse a medida que esos futuros comienzan a desarrollarse. El reto consiste en garantizar que el análisis predictivo y los datos en tiempo real no se conviertan en meros ejercicios técnicos, sino que se combinen con la interpretación participativa, el conocimiento local y el criterio profesional. Eso es lo que convierte la información en decisiones útiles.