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RE: Evaluation under pressure : Strengthening evidence use, accountability and learning amidst funding constraints (Joint EvalforEarth-ALNAP discussion)

Atta B. Jacob KOBENAN (PhD)

Côte d'Ivoire

Atta B. Jacob KOBENAN (PhD)

Anthropologue, Chargé de programme

Catalyste+

Publicado el 19/10/2026

La evaluación bajo presión: preservar la calidad de los datos empíricos y potenciar su uso en la toma de decisiones

Según mi experiencia en la gestión de proyectos de desarrollo, especialmente en la organización canadiense en la que trabajo actualmente, el seguimiento y la evaluación ocupan un lugar importante en la valoración de los resultados, la rendición de cuentas ante los socios y la orientación de las decisiones. El tratamiento de formularios de seguimiento, cuestionarios de recogida de datos y herramientas de medición de resultados me ha permitido constatar que la disponibilidad de los datos no garantiza necesariamente su uso efectivo.

Las restricciones presupuestarias pueden limitar las visitas sobre el terreno, las entrevistas con los beneficiarios y el seguimiento posterior a la intervención. A veces llevan a las organizaciones a dar prioridad a la elaboración de informes dentro de los plazos establecidos, en detrimento de un análisis en profundidad de los cambios observados.

Ante estas limitaciones, podemos adaptar nuestras prácticas simplificando las herramientas de recogida sin sacrificar los indicadores esenciales, armonizando los formularios y aprovechando los datos ya disponibles. El recurso a las entrevistas a distancia también constituye una opción cuando el contexto (buena conexión a Internet) lo permite. Sin embargo, mi experiencia en el tratamiento de datos me recuerda la importancia de verificar su coherencia y de tener en cuenta las limitaciones de los métodos utilizados. En las intervenciones de desarrollo de capacidades, por ejemplo, los resultados inmediatos de una formación no bastan para demostrar que las competencias adquiridas se aplican efectivamente. Un seguimiento diferido —en los próximos 6 a 9 meses— nos permite valorar mejor su asimilación y su contribución a los cambios esperados.

En mi opinión, las restricciones presupuestarias exigen, ante todo, una mejor jerarquización de las necesidades de información y la integración del aprendizaje en la gestión cotidiana de los proyectos. También debemos preservar la independencia de la evaluación y compartir las lecciones aprendidas con las partes interesadas. Incluso bajo presión presupuestaria, la evaluación debe considerarse una inversión estratégica que permite mejorar las intervenciones, más que un gasto secundario.