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RE: Evaluation under pressure : Strengthening evidence use, accountability and learning amidst funding constraints (Joint EvalforEarth-ALNAP discussion)

Eddah Kanini (Board member: IDEAS, AGDEN & MEPAK. Former Board member AfrEA 2021-2026

Kenya

Eddah Kanini (Board member: IDEAS, AGDEN & MEPAK. Former Board member AfrEA 2021-2026

Monitoring, Evaluation and Gender Consultant/Trainer

Publicado el 27/10/2026

Gracias a EvalforEarth y ALNAP. Se trata de un debate oportuno y muy relevante.

La reducción de los recursos financieros está afectando a las organizaciones, incluidas las humanitarias, las de desarrollo y las de la sociedad civil, lo que plantea cuestiones fundamentales sobre la sostenibilidad de los sistemas de evaluación, especialmente en los países de renta baja y media.

A partir de mi experiencia trabajando en sistemas sanitarios, cambio climático, igualdad de género, educación, programas humanitarios y fortalecimiento de la capacidad institucional en África, creo que el reto no es simplemente cómo llevar a cabo evaluaciones con menos recursos, sino cómo mantener el valor, la credibilidad y la utilidad de la evaluación cuando los recursos se reducen.

Se me ocurren algunos aspectos destacados.

Los aspectos relacionados con la evaluación no deberían ser siempre las primeras víctimas de los recortes presupuestarios.

Dependiendo del tipo de liderazgo, cuando se percibe que los recursos han disminuido, las actividades de evaluación y aprendizaje suelen ser las primeras en reducirse o eliminarse por completo. Sin embargo, estos son precisamente los momentos en los que las organizaciones necesitan pruebas fiables para determinar qué intervenciones podrían marcar la diferencia, cuáles producen resultados, en qué áreas se están desperdiciando recursos, en cuáles es necesario adaptar las intervenciones y en cuáles se puede esperar a que se complete una fase del proceso para que los programas se mantengan.

Las restricciones presupuestarias no deben comprometer la ética, la calidad y la independencia

En entornos con recursos limitados, puede existir presión para reducir el tamaño de las muestras, acortar los períodos de recogida de datos, recurrir a la recogida virtual de datos o limitar la participación y el consentimiento libre, previo e informado (CLPI) de las comunidades. Esto podría mejorar la eficiencia, pero debilitará la credibilidad y el carácter inclusivo de los resultados de la evaluación. Y especialmente en el caso de las poblaciones vulnerables, las comunidades marginadas y las zonas de difícil acceso, donde una participación significativa requiere tiempo y recursos adicionales.

No se debe pasar por alto a los evaluadores y las organizaciones locales

La reducción de los presupuestos de evaluación suele conllevar la transferencia de riesgos financieros y operativos a los evaluadores nacionales, las empresas de consultoría locales y las organizaciones comunitarias. Se puede esperar de ellos que realicen evaluaciones complejas en plazos ajustados y con presupuestos reducidos, sin dejar de cumplir las normas internacionales de calidad. Esto plantea cuestiones de justicia, alianzas equitativas y localización.

Demostrar que la evaluación es una inversión para tomar mejores decisiones, no solo un requisito de cumplimiento

Como decían nuestros antepasados, nunca se debe desperdiciar una crisis; hay que aprovecharla como una oportunidad. Las presiones presupuestarias podrían utilizarse para reforzar el vínculo entre los datos de la evaluación y la toma de decisiones estratégicas. Los evaluadores deben comunicar no solo lo que se ha logrado, sino también cómo los resultados influyen en la asignación de recursos, la adaptación, el aprendizaje institucional y la rendición de cuentas ante las poblaciones afectadas.