- Resource mobilization
- Governance and public policy
- Strategic leadership and planning
- Information, communication & technology skills
- Organizational skills: Program/Project Management of large and complex teams and Strategic Plan development
- Conducting surveys: Evaluations, research, assessments and reviews
- Analytic & visualization skills (quantitative & qualitative) with- STATA, SPSS, Excel, QGIS, ODK, R, GIS, ODK, Qualtrics, google forms
- Team and interpersonal skills: Coaching, Mentoring and diversity & multi-cultural support supervision
- Presentation skills: Capacity Building and facilitating trainings
- Writing: Technical reports, Grants, proposals, success stories and stories of change
Publicado el 03/05/2026
The topic is very relevant, timely and thought-provoking.
In the context of climate uncertainty and its implications for the use of evaluation findings, it is evident that retrospective evaluation is a weak predictor of future outcomes due to climate variability. Methodologically, static measurements are designed for relatively stable environments, and can no longer fit in the dynamic and volatile ecosystems we are experiencing today.
For example, in food security, the more we measure project success based on the yield increases, the more we risk overlooking critical factors such as soil depletion trends, climate shocks, and indigenous community mobility patterns, among others. As a result, findings may quickly become underutilised. It is therefore clear that yesterday’s solutions cannot remain valid for tomorrow’s problems.
Foresight Tools and Methods
Some foresight tools and methods I have encountered include Outcome Harvesting, the 3 Horizons Framework, systems mapping, scenario planning, horizon scanning, and trend analysis. These approaches are valuable because they capture uncertainty and expand thinking beyond linear outcomes, thereby supporting adaptability in programmes.
However, their application comes with challenges because they require time, skills, and facilitation capacity, which many evaluators may not yet possess. Additionally, some stakeholders perceive these approaches as less rigorous. Another constraint is that they are not often embedded in donor terms of reference, which discourages evaluators from applying them.
DAC Criteria through a Foresight Lens
Reinterpreting the DAC criteria through a foresight lens is important. For instance, we need to move from a static relevance to dynamic relevance. Traditionally, we ask whether an intervention was aligned at the design stage; however, we should also be asking whether it will remain relevant under future scenarios.
Similarly, sustainability is often framed as the continuation of benefits after programme completion. In today’s volatile context, this needs to shift toward assessing whether systems can adapt, absorb shocks, and transform. This includes examining resilience and adaptive capacity at both system and community levels.
Opportunities in Food Security, Environmental, and Agricultural Sectors
These sectors are inherently future-facing. In Kenya, since childhood, we were often reminded, “Huu ni uti wa mgongo wa uchumi”, meaning this is the backbone of our economy. Importantly, Indigenous knowledge systems already function as foresight systems.
There are significant opportunities to integrate foresight into areas such as agroecology, climate-resilient agriculture, pastoralist mobility systems, and early warning systems. Indigenous forecasting methods, such as interpreting weather patterns, seasonal cycles, animal behaviour, and land use patterns, offer valuable insights that can strengthen evaluation practice.
What Needs to Change to Integrate Foresight into Evaluation
To make foresight a regular part of evaluation, we need to strengthen skills in systems thinking, futures literacy, facilitation of uncertainty, and multidisciplinary approaches.
At the institutional level, there is a need for flexible terms of reference, adaptive and real-time evaluation designs, and learning-focused commissioning processes that allow for cumulative learning over time.
Overall, we need to shift from the narrow focus on accountability to a balanced learning and anticipation, supported by investments in digital data tools.
My conclusion
I would conclude by urging the adoption of the indigenous scenario work, that is, planning for multiple possible futures rather than assuming a single predictable path. This involves asking critical questions such as What might happen? What could change? What if things go differently?
Kenya
Eddah Kanini (Board member: IDEAS, AGDEN & MEPAK. Former Board member AfrEA 2021-2026
Monitoring, Evaluation and Gender Consultant/Trainer
Publicado el 27/10/2026
He reflexionado sobre esta cuestión durante un tiempo y no dejaba de pensar: «En tiempos de restricciones económicas, ¿podemos permitirnos no utilizar datos de evaluación?»
En primer lugar, corremos el riesgo de cometer errores costosos con unos recursos escasos. Sin datos de evaluación, es posible que las organizaciones no se den cuenta de que la situación no es la habitual y sigan financiando intervenciones que no están dando resultados, al tiempo que ignoran aquellas que podrían aportar contribuciones significativas. Esto podría llevar a institucionalizar el fracaso en lugar de aprender de él.
En segundo lugar, imagino una zona en la que las mujeres tienen que recorrer largas distancias para ir a buscar agua para sus hogares y sus animales. Sin datos de evaluación, existe la posibilidad de que se construya un aeropuerto en la zona en lugar de apoyar a la comunidad instalando tuberías o perforando pozos. Esto no hará más que aumentar las desigualdades y dejar atrás a las poblaciones ya marginadas. El aeropuerto puede ser una inversión importante en sí misma, pero ¿es la prioridad más urgente cuando los recursos son escasos? Los datos de evaluación nos ayudan a priorizar las intervenciones y a comprender qué funciona, para quién y en qué circunstancias.
Kenya
Eddah Kanini (Board member: IDEAS, AGDEN & MEPAK. Former Board member AfrEA 2021-2026
Monitoring, Evaluation and Gender Consultant/Trainer
Publicado el 27/10/2026
Gracias a EvalforEarth y ALNAP. Se trata de un debate oportuno y muy relevante.
La reducción de los recursos financieros está afectando a las organizaciones, incluidas las humanitarias, las de desarrollo y las de la sociedad civil, lo que plantea cuestiones fundamentales sobre la sostenibilidad de los sistemas de evaluación, especialmente en los países de renta baja y media.
A partir de mi experiencia trabajando en sistemas sanitarios, cambio climático, igualdad de género, educación, programas humanitarios y fortalecimiento de la capacidad institucional en África, creo que el reto no es simplemente cómo llevar a cabo evaluaciones con menos recursos, sino cómo mantener el valor, la credibilidad y la utilidad de la evaluación cuando los recursos se reducen.
Se me ocurren algunos aspectos destacados.
Los aspectos relacionados con la evaluación no deberían ser siempre las primeras víctimas de los recortes presupuestarios.
Dependiendo del tipo de liderazgo, cuando se percibe que los recursos han disminuido, las actividades de evaluación y aprendizaje suelen ser las primeras en reducirse o eliminarse por completo. Sin embargo, estos son precisamente los momentos en los que las organizaciones necesitan pruebas fiables para determinar qué intervenciones podrían marcar la diferencia, cuáles producen resultados, en qué áreas se están desperdiciando recursos, en cuáles es necesario adaptar las intervenciones y en cuáles se puede esperar a que se complete una fase del proceso para que los programas se mantengan.
Las restricciones presupuestarias no deben comprometer la ética, la calidad y la independencia
En entornos con recursos limitados, puede existir presión para reducir el tamaño de las muestras, acortar los períodos de recogida de datos, recurrir a la recogida virtual de datos o limitar la participación y el consentimiento libre, previo e informado (CLPI) de las comunidades. Esto podría mejorar la eficiencia, pero debilitará la credibilidad y el carácter inclusivo de los resultados de la evaluación. Y especialmente en el caso de las poblaciones vulnerables, las comunidades marginadas y las zonas de difícil acceso, donde una participación significativa requiere tiempo y recursos adicionales.
No se debe pasar por alto a los evaluadores y las organizaciones locales
La reducción de los presupuestos de evaluación suele conllevar la transferencia de riesgos financieros y operativos a los evaluadores nacionales, las empresas de consultoría locales y las organizaciones comunitarias. Se puede esperar de ellos que realicen evaluaciones complejas en plazos ajustados y con presupuestos reducidos, sin dejar de cumplir las normas internacionales de calidad. Esto plantea cuestiones de justicia, alianzas equitativas y localización.
Demostrar que la evaluación es una inversión para tomar mejores decisiones, no solo un requisito de cumplimiento
Como decían nuestros antepasados, nunca se debe desperdiciar una crisis; hay que aprovecharla como una oportunidad. Las presiones presupuestarias podrían utilizarse para reforzar el vínculo entre los datos de la evaluación y la toma de decisiones estratégicas. Los evaluadores deben comunicar no solo lo que se ha logrado, sino también cómo los resultados influyen en la asignación de recursos, la adaptación, el aprendizaje institucional y la rendición de cuentas ante las poblaciones afectadas.