Stephanie Hodge – Profile Summary
Independent Evaluator | Sustainable Development & Climate Change Expert | Strategic Advisor
Stephanie Hodge is a globally recognized evaluation and technical expert with over 30 years of experience in sustainable development, climate change, biodiversity, disaster risk reduction (DRR), gender equality, and institutional capacity building. She has led and contributed to over 80 evaluations for the UN system (UNDP, UNEP, UNICEF, UN Women, OIOS, UNOPS), GEF, GCF, ADB, World Bank, and others.
Field Expertise:
- Climate Change & Resilience: Expertise in adaptation/mitigation, climate-smart agriculture, DRR, ecosystem-based adaptation, and strategic alignment with UNFCCC, NDCs, and SDG targets.
- Biodiversity & Natural Resource Management: In-depth work across GEF focal areas including sustainable land management, coastal ecosystems, international waters (PEMSEA, LMEs, fisheries), and ABS protocols.
- Gender Equality & Humanitarian-Development Nexus: Pioneer in gender-responsive evaluations, especially linking gender and climate action, with work in crisis contexts and fragile states.
- Governance & Institutional Development: Evaluation and advisory roles for e-governance, decentralization, transparency, and interagency coordination (e.g., UNSDCF, UNDAFs).
- Education & Inclusion: Background in inclusive education, environmental education, and education in emergencies, integrated with CCA and DRR.
- Capacity Building & Knowledge Management: Led training, strategy development, and institutional strengthening across regions.
Geographic Reach:
- Experience in 140+ countries across Asia-Pacific, Africa, the Middle East, Eastern Europe, the Caribbean, and Small Island Developing States (SIDS).
- Frequent leadership of complex evaluations in post-conflict or climate-vulnerable regions (e.g., South Pacific, Sahel, Western Iran, and the Caribbean).
Professional Hallmarks:
- Known for methodological rigor, adaptive management, results-based evaluation, stakeholder consultation, and strategic synthesis.
- Frequent Team Leader/Chief Evaluator roles; often engaged to design theories of change, lead field missions, and develop strategic insights.
- Past full-time staff roles with UNDP (1994–2004) and UNICEF (2008–2014), plus consultancies through 2025.
Recent Notable Engagements (2023–2025):
- Evaluation of UNEP's Shepherding Programme in South Africa
- Final Evaluations for GEF Projects in Vietnam, Philippines, and Indonesia
- Midterm and Final Evaluations of UNSDCFs in Rwanda, Maldives, and the Pacific
- UNOPS climate strategy mapping (global)
- GEF/UNDP evaluations across biodiversity, ABS, DRR, and climate portfolios
United States of America
Stephanie Jill Hodge
Publicado el 21/10/2026
El debate de la semana 1 coincide con mi experiencia, sobre todo en lo que respecta a la tensión entre el cumplimiento normativo y el aprendizaje. Para mí, el poder está presente en ambos. ¿Quién define las preguntas? ¿Quién controla el acceso a las pruebas? ¿Qué explicación tiene más peso? ¿Y quién tiene la autoridad para actuar en función de los resultados?
La lección práctica más importante que he aprendido es la necesidad de dedicar muchos esfuerzos a comprender la situación real desde el principio. La fase inicial es un trabajo de evaluación de fondo. Si la historia institucional subyacente aún no está clara, hay que negociar más tiempo antes de fijar las preguntas y los métodos. Ante las restricciones presupuestarias, tenemos aún menos margen para dedicar los escasos recursos a responder a las preguntas equivocadas.
En una evaluación de un fondo con múltiples donantes, la estructura incluía un órgano rector, una secretaría técnica, una función de gestión del fondo auspiciada por la ONU, organizaciones ejecutoras y contrapartes nacionales. La ejecución se llevaba a cabo mediante subvenciones e intermediarios. El liderazgo, el control sobre los recursos, las responsabilidades de ejecución y la rendición de cuentas formal recaían en distintos organismos.
No bastaba con leer el organigrama. Las preguntas importantes se referían a cómo funcionaban esos mecanismos en la práctica: quién podía aprobar o retrasar una decisión, quién era responsable de la ejecución y cuánta influencia podían ejercer las contrapartes nacionales a través de las organizaciones intermediarias.
Desde el inicio, hice de la gobernanza, las alianzas y la apropiación áreas explícitas de investigación. La revisión documental y los testimonios de las partes interesadas me ayudaron a examinar las tensiones entre la garantía fiduciaria y la flexibilidad operativa, y entre la apropiación nacional formal y la organización práctica de la ejecución. Durante el análisis, distinguí estas cuestiones estructurales de las deficiencias en la ejecución. De lo contrario, las conclusiones podrían haberse reducido fácilmente a «problemas de coordinación» sin explicar qué era necesario cambiar.
Esa distinción se mantuvo en el informe final. Incorporé las conclusiones a la evaluación de la gobernanza, las alianzas y la sostenibilidad, incluidas las responsabilidades futuras. También distinguí las pruebas de las actividades y los resultados de las pruebas de los beneficios a más largo plazo. El fortalecimiento institucional y la preparación para la inversión eran importantes, pero no demostraban automáticamente resultados en materia de resiliencia.
La lección es comprender la historia subyacente lo suficientemente bien como para ponerla a prueba. La fase inicial debe generar una explicación bien fundamentada y una investigación creíble, al tiempo que deja margen para que las pruebas posteriores puedan refutar nuestra comprensión inicial. No debe convertirse en una búsqueda indefinida de certeza.
Otro ejemplo proviene del diseño de mecanismos de seguimiento para una alianza nacional en materia de medio ambiente en la que participan organismos gubernamentales, entidades financiadoras y socios técnicos, y cuya ejecución se prevé a través de proyectos liderados por los organismos. En este caso, distinguí los resultados a nivel de programa del seguimiento a nivel de organismo y de proyecto, y vinculé el marco a los sistemas existentes. Esto proporciona una base práctica para reducir la duplicación y aclarar quién debe recopilar qué datos.
Sin embargo, la recomendación de «utilizar las pruebas existentes» requiere una matización. Los sistemas administrativos recogen lo que las instituciones están obligadas a comunicar y están capacitadas para informar. Es posible que nos revelen mucho menos sobre las prioridades de los propietarios tradicionales de la tierra, la influencia de las mujeres en las decisiones o la experiencia de las comunidades ante el cambio. Reutilizar los datos puede suponer un ahorro económico, pero al mismo tiempo reproduce las brechas en cuanto a qué experiencias se tienen en cuenta.
Para la semana 2, sugeriría, por tanto:
Lo que no funciona es mantener un alcance amplio mientras se reduce silenciosamente la evidencia necesaria para respaldarlo. Tampoco debemos dar por sentado que un evaluador puede resolver los desequilibrios de poder institucionales simplemente documentándolos.
Nuestro propio poder también merece un escrutinio. Elegimos las fuentes, interpretamos los desacuerdos y decidimos qué se incluye en el informe final. Esa responsabilidad comienza desde el inicio. Una comprensión apresurada puede condicionar toda la evaluación, por muy pulido que esté el producto final. Dedicar el tiempo suficiente a comprender la situación es una de las formas más prácticas que conozco para proteger tanto la utilidad como la credibilidad de la evaluación cuando se trabaja bajo presión.
Stephanie Jill Hodge - Máster en Administración Pública (MPA) por Harvard (2006); Máster (MA) por la UEA (1997); Licenciatura en Educación (B.Ed.) Licenciatura en Educación Física (B.PE) por la MUN (1987)
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Teléfono: 1- 917 480 7247
Perfil de LinkedIn: Stephanie Jill Hodge