Domaines d'expertise:
Je sui titulaire de 3 différents master 2 en :
- finances et marché des capitaux à l'IFACE /UCAD
- audit et contrôle de gestion, FASEG /UCAD
- management et régularisation des marchés publics, ARMP/Dakar Sénégal
- doctorante (en cours ) sur la gestion des projets thème: le Partenariat public privé comme un mode alternatif de financement des infrastructure au Sénégal à FUNIBER
Expérience Professionnelle
- Chef du Bureau stratégie d'intervention sur les marchés à la division du politique d'endettement de la direction de la Dette publique du Trésor;
- Contrôleur des marchés publique pour une duré de 4 ans à la Cellule passation des marchés au ministère des finances et du Budget;
- Responsable Administratif et financier du projet d'appui à la promotion du secteur prive (PAPSP)
- Chef du Bureau Administratif Financier de la Direction d'Appui au Secteur Privé
- caissière à l'ACEP
Senegal
Amy MARA
Economiste et Specialiste en Passation de Marché
Direction de la Dette Publique
Publicado el 17/04/2026
Buenos días,
Querida Silva:
Tu análisis resulta muy pertinente y invita a una reflexión en profundidad, en particular sobre la necesidad de replantearse la finalidad de la evaluación más allá de la mera lógica del cumplimiento.
La reflexión propuesta plantea una cuestión fundamental y pertinente: la de la finalidad real de la evaluación. En efecto, si la evaluación se reduce a una función de conformidad, se limita a verificar si las acciones llevadas a cabo se ajustan a las previsiones iniciales, sin cuestionar realmente su pertinencia, su impacto o su capacidad de adaptación a las realidades cambiantes.
Desde esta perspectiva, la introducción de métodos prospectivos en una evaluación encerrada en una lógica de conformidad parece insuficiente. Incluso corre el riesgo de reproducir los mismos esquemas, al proyectar simplemente en el futuro hipótesis ya fijadas, sin cuestionar los marcos de análisis. Así, anticipar el futuro sin transformar la finalidad de la evaluación equivale a prolongar un enfoque retrospectivo bajo otra forma.
Por lo tanto, la cuestión central pasa a ser la transformación del papel de la evaluación. Ya no se trata únicamente de confirmar un plan, sino de cuestionar las hipótesis que lo sustentan, identificar las discrepancias entre las intenciones y los resultados y, sobre todo, acompañar la toma de decisiones en contextos inciertos. Una evaluación orientada al futuro debe ser una herramienta de aprendizaje, adaptación e innovación.
Liberar a la evaluación de la obligación de confirmar el plan implica varios cambios importantes. En primer lugar, aceptar que los programas puedan evolucionar en función de las realidades sobre el terreno. A continuación, integrar enfoques más flexibles, como la evaluación en tiempo real o el aprendizaje adaptativo. Por último, reconocer que la evaluación puede arrojar resultados críticos, a veces en contradicción con los objetivos iniciales.
Sin embargo, esta transformación no está exenta de retos. Supone un cambio de cultura institucional, en el que los responsables de la toma de decisiones acepten la incertidumbre y el cuestionamiento. También requiere capacidades técnicas reforzadas y una mayor apertura a la participación de las partes interesadas.
En conclusión, la evaluación solo podrá integrar verdaderamente una dimensión prospectiva si se libera de su función estrictamente normativa. Debe evolucionar hacia un papel estratégico, orientado al aprendizaje y la anticipación, para responder mejor a los retos complejos y dinámicos de las políticas públicas.
Amy MARA
Economista
Dakar, Senegal
Senegal
Amy MARA
Economiste et Specialiste en Passation de Marché
Direction de la Dette Publique
Publicado el 25/03/2026
Tradicionalmente, la evaluación se percibe como un ejercicio retrospectivo destinado a analizar los resultados de un proyecto o una política pública tras su puesta en marcha. Sin embargo, en un contexto marcado por la incertidumbre y la creciente complejidad de las intervenciones públicas, la evaluación está evolucionando progresivamente hacia un enfoque más prospectivo, orientado a la anticipación y la mejora continua.
En primer lugar, la evaluación orientada al futuro se basa en la integración de mecanismos de aprendizaje. Ya no se trata únicamente de juzgar los resultados pasados, sino también de identificar las lecciones aprendidas con el fin de mejorar el diseño y la ejecución de las acciones futuras. Este enfoque favorece una gestión adaptativa de los proyectos y programas.
En segundo lugar, la evaluación prospectiva se basa en el uso de herramientas de anticipación, como los análisis de escenarios, los estudios de impacto ex ante y la modelización de riesgos. Estos instrumentos permiten informar la toma de decisiones en una fase temprana y orientar las políticas públicas hacia resultados sostenibles.
Por otra parte, la evaluación orientada al futuro fomenta el seguimiento en tiempo real y la evaluación continua. Gracias a los sistemas de información y a los indicadores de rendimiento, es posible ajustar las intervenciones a medida que se van implementando. Esta dinámica refuerza la capacidad de respuesta y la eficacia de los proyectos.
Por último, la dimensión prospectiva de la evaluación implica una mayor participación de las partes interesadas. La implicación de los beneficiarios, los responsables de la toma de decisiones y los expertos permite identificar las necesidades futuras, anticipar los retos y construir soluciones adaptadas.
En definitiva, pasar de una evaluación retrospectiva a una evaluación prospectiva consiste en transformar la evaluación en una verdadera herramienta de apoyo a la toma de decisiones. De este modo, se convierte en una palanca estratégica que permite no solo analizar el pasado, sino sobre todo preparar el futuro y mejorar de forma sostenible la acción pública.
Sra. Amy MARA
Economista y especialista en contratación pública
Doctoranda en gestión de proyectos